Sé lo que se esconde en la caja

Sé lo que se esconde en la caja

Historias de terror sobre misterios y vecinos. Encuentra nuestros otros shows en Scary.fm y a Edwin en Edwin.fm Scary Plus es nuestra membresía con episodios sin anuncios y contenido extra. Puedes probarlo gratis para apoyar a nuestros programas. Traducción y edición de sonido por Cristina Lumague. Historias escritas por Edwin Covarrubias.
Bienvenidos a historia de terror. Hoy les tengo un par de historias. La primera se trata de un sonido raro en un apartamento. La segunda es de un repartidor. Mi nombre es Edwin y te voy a contar una historia de terror. Sé lo que se esconde en la caja, llegar a una ciudad nueva y no conocer a nadie. Se siente bien al principio, pero luego se siente solo. Yo había llegado a una ciudad llena de jubilados en la costa de la Florida y no tenía dónde quedarme en aquel entonces tenía unos veinte años y estaba ahí para trabajar de pasante. Estaba hospedado en un motel seis al lado de un wal fol House, mientras buscaba dónde vivir, mientras buscaba en Crags, les te encontré un condominio en la playa, muy cerca de dónde iba a trabajar. No sabía mucho del lugar, pero se veía bien en las fotos. Los dueños me lo alquilaron al estilo Airbnb, pero antes de que existiera la aplicación, transfería el dinero a través de PayPal y obtuve un código clave para poder entrar, y nunca conocí a los dueños. Era un apartamento bonito de una habitación que había sido remodelado recientemente. Había algunas cosas extrañas sobre el lugar, Por ejemplo, se podía oír un fuerte golpeteo a casi todas horas del día en el baño. Ahí había una caja grande de madera con un candado. Yo tenía cuatro llaves en mi llavero y probé cada una, pero ninguna la pudo abrir. Pensé que era solo un área para guardar objetos de alguno de los dueños, me imagino, y que no debería revisar las cosas ajenas, así que lo dejé así, pero ese sonido como que tocaba, me molestó. Sonaba como cucarachas o ratas. Ahí el sonido se detenía cuando me acercaba, así que sabía que era algún tipo de insecto vivo o animal que se arrastraba debajo de los pisos. Lo que sabía cuando me acercaba, no sabía si venía de adentro de la caja. El vecino de al lado me dijo que la casa era propiedad de una pareja mayor que tenía una hija, una que sufría de adicción a las drogas, pero no me quiso decir más. Me sorprendió la cantidad de detalles que sabía la vecina, pero se negó a contarme toda la historia. Creo que quería que siguiera preguntando, pero no lo hice. Las noches eran raras en ese lugar. Tenía pesadillas casi una vez a la semana y eran escenarios vívidos en los que salía a la playa y luego, cuando todos oscure cis decía no podía respirar. Yo me ahogaba en mis sueños. Pensé que las pesadillas estaban pasando por mi horario de sueño, el cual estaba todo desordenado, ya que tenía que estar listo para ir a trabajar a las cuatro cuarenta y cinco de la mañana. No tenía carro y tenía que conseguir raite con otros dos ingenieros del trabajo en ese momento. Pero después me di cuenta que no era el horario de sueño. Era el apartamento. Una tarde, mientras estaba sentado en la sala, comiendo un sándwich la casa por fin quedó en silencio. Esos sonidos por fin habían parado. Yo estaba realmente sorprendido, pero entonces me pareció escuchar ruidos en el baño, como cuando se baja el agua. Alguien más estaba en la casa. Entonces fue al baño y abrí la puerta, pero no había nada de ahí. Entonces escuché que alguien tocaba la ventana de la cocina. Fui directamente hacia allá sin pensarlo dos veces. No era la primera vez que alguien tocaba esa ventana y realmente me enojaba. Pasaba cada rato tocaba en la ventana iba y me asomaba. Ahí no había nadie. Pero esta vez fue un golpe claro, así que no no fue una rama de árbol golpeando contra la ventana o un animal arañando la puerta. Alguien estaba tocando golpes de nudillos contra el vidrio. Esta vez, si alcancé a ver a alguien vi a una mujer joven con pantalones de mezclilla oscuros y una camisa blanca que le quedaba demasiado grande. Estaba corriendo hacia las lavadoras que estaban en un pequeño edificio. Afuera, abrí la puerta y corrí hacia ella. Yo tenía tantas preguntas por qué vendría a molestarme así quién era. Yo llegué a las lavadoras, pero ya no estaba y cuando me di la vuelta, la vi correr directamente hacia la puerta de mi cocina, la abrió y entró. Mis luces estaban todas encendidas, así que la pude ver Desde afuera, la vi correr directamente hacia la sala y entrar a mi cuarto. Yo corrí detrás de ella sin saber exactamente lo que iba a hacer. Cuando entrara, yo debía haber llamado a la policía. Escuché movimientos adentro y llego golpes como un martillo. Mientras caminaba hacia el baño. Vi su cabeza inclinada hacia la caja mientras la golpeaba con una escoba. Estaba tratando de abrir el candado ni siquiera pareció darse cuenta de que yo estaba ahí cada vez más preocupado. Agarré mi celular de la mesa de la cocina y salí hacia la puerta principal. De ahí llamé al nueve once. Los oficiales de la policía llegaron en lo que parecieron cinco minutos y la chica, que ahora parecía tener unos treinta años con una cara de aspecto mayor, ahora estaba sentada al lado de la caja con la escoba en la mano. Cuando todos entramos, supongo que parecía más joven por detrás, ya que era anormalmente pequeña y delgada con calma. Les dijo a los policías que se largaría de ahí que esa era la casa de sus padres. Espera esta era la hija. Le pidieron que se fuera y ella seguía diciendo que necesitaba abrir esa caja. La policía me preguntó si podía abrirla y les di las llaves que me dio el dueño diciéndoles que yo no tenía la llave de esa caja y probaron todas las llaves y ninguna sirvió. Fue entonces cuando la mujer empezó a tener algún tipo de ataque de pánico y a y a n empezó a gritarla a todo el mundo, pero no se resistió. Cuando la escoltaron, todos los vecinos habían salido a ver el alboroto, algunos vecinos que yo ni conocía. Aparentemente ella había estado drogada. Esa noche me preguntaron si la quería denunciar y dije que no, que probablemente ella ni siquiera sabía lo que estaba haciendo y en realidad no causó ningún daño, aunque sí debía cambiar la escoba. Yo estaba sentado en la sala con la puerta aún abierta. Los policías acababan de irse y estaba tratando de arreglar las cosas. Cuando escuché a la vecina a decir toktok y le pedí que entrara. Empezamos a conversar y después me preguntó qué había pasado y si yo estaba bien. Le dije que yo estaba confundido. Bajó la mirada al suelo durante un rato y luego me miró a los ojos. Dijo que quería contarme la historia de lo que pasó y que yo fuera respetuoso con toda la situación. En mayo de ese año, como dos meses antes de que yo llegara ahí, la hija del dueño salió al bar de la esquina, de la calle principal y de mi calle para drogarse. Una noche caminó directamente de regreso al condominio que estaba alquilando. Las cámaras exteriores la captaron, llevando la carriola de su hija hacia la playa, que estaba a una cuadra de distancia pero las cámaras no mostraron que la carriola ni el bebé regresaran al apartamento. Al día siguiente denunció un secuestro y el caso se archivó. Las alertas de niños desaparecidos estaban en todas partes y se mudó a vivir con su novio. Aparentemente alguien le había robado al Bebé mientras salían a caminar. La la la la. La vez comenzó a llorar y yo estaba ahí sentado tratando de procesar toda la historia. Ella quería que yo entendiera el dolor de esa mujer por haber perdido a un hijo. Me dijo que estaba contenta de que no iba a presentar cargos contra ella, que su adicción la había estado matando. Traté de seguir la conversación, pero mi mente estaba en otra parte. Comí algunas de las galletas que ella había traído, pero realmente no pude saborearlas eran casi las once de la noche y tendría que levantarme en unas cinco horas, pero no estaba cansado. Rebecca, la vecina se fue de ahí fui a tomar un baño perdido completamente en mis propios pensamientos. Me metí en la cama y miré a mi ventilador de techo y fue entonces cuando escuché que otra vez los golpes comenzaban. Me quedé dormido un par de veces despertado por las pesadillas de no poder respirar. Sintiendo el agua fría y oscura a mi alrededor jadeando por aire y yo sentía el ardor de la agua salada dentro de mis pulmones. Tosí el agua solo para que se llenaran con más agua ardiente. Mis piernas se entumecieron y luego mis brazos Fue otra pesadilla. Eran las tres y media de la mañana y siempre parecían ser las tres y media. Cuando me despertaba, abrí los ojos y miré hacia el techo y poco a poco me volví a dormir en el agua. Oscura un bebé llorando por todas partes y luego, más llanto podía ver una carriola hundiéndose en la arena. Ahí me desperté temblando y en las cuatro y esos golpes que ahora escuchaba directamente del baño, ya sabía que salían de la caja, me levanté para encender la luz, pero los golpes se hicieron más fuertes y me dirigí hacia la puerta del baño. Estaba un poco abierta y crujió cuando la abrí. Ahí el olor ha muerto llenó el cuarto. La luz de la luna que entraba por la ventana iluminaba ahora la mayor parte del baño, incluyendo la caja, pero el golpeteo no se detenía y ahora quedó claro cuál había sido el sonido todo este tiempo. Era el candado. La siguiente historia se llama el vecino siniestro y continúa después de esto fíjate con nosotros. Tuvo un trabajo de invierno como ayudante de conductor para Upies cuando tenía diecinueve años. Era algo para ganar algo de dinero extra acerca de fin de año. Fue un trabajo fácil. No tenía que pensar, aunque físicamente si era exigente. Mi trabajo consistía en enviar paquetes a las casas, hacer que la gente firmara o escaneara las cajas y de ahí regresar corriendo al camión. Los gerentes no eran buenos. He tenido muchos trabajos diferentes aquí y allá, pero los gerentes fueron directamente groseros ahí. Uno de ellos en particular, me llamó una vez a las cuatro de la mañana para decirme que tenía que estar en el trabajo en treinta minutos. Sí, es que todavía quería tener el trabajo, pero no tenía sentido. Otro de ellos me gritó por algo que alguien más había arruinado el sol Solía bajar más temprano en el día. Recuerdo los espeluznantes complejos de apartamentos en esos donde tenía que hacer las entregas. A veces el conductor de Yupis llenaba un carrito y me hacía caminar por dos complejos de apartamentos entregando paquetes mientras él hacía los siguientes bloques eran viejos apartamentos. Al final de una calle solitaria, un jueves por la noche, el camionero con el que estaba trabajando y yo nos encontramos con otro conductor detrás de un restaurante, lo que se llama Wendix, para repartir algunos paquetes. Básicamente, el otro tipo era nuevo y estaba trabajando solo. Él necesitaba ayuda o no podría volver a casa hasta las nueve de la noche. Aparentemente, esto es algo común que los conductores de UPIS hacen para ayudarse unos a otros. Mientras seguían pasando cajas a nuestro camión, escuché a mi conductor decir ah vamos hombre. Otra vez más tarde descubrí que los cargadores de camiones se habían equivocado. Le dieron algunos de nuestros paquetes al otro tipo, por lo que esas cajas estarían fuera de la ruta del otro conductor. A él sí le doy la razón por haberla pasado tan mal, aunque él también se tenía que encargar de acomodar sus propios envíos, por lo que en parte tenía la culpa. Después de unos diez minutos. La camioneta estaba casi vacía, pero aún teníamos un montón casi cuarenta cajas para entregar. Mi conductor dijo que seguiríamos el mismo plan, que me dejarían el grupo de apartamentos al final de esa calle y que él se iba a ir por las otras cuadras para entregar el resto. Luego volvería a recogerme. Esos apartamentos viejos. Tenían arbustos cubiertos de maleza y árboles muertos. Los botes de basura pestaban a caca y orina. La gente que vivía ahí caminaba en silencio. Normalmente los vería caminar a los botes de basura o hacia la lavandería. Siempre me evitaban o salían hacia los árboles para dejarme pasar ningún ola, ningún buenas noches. El conductor dejó caer la plataforma rodante y apiló las cajas en orden. Me dio el escáner y me pidió que comenzara por el otro lado, que él había acomodado las cosas para que yo comenzara desde el fondo. Primero él se disculpó, pero tenía prisa, así que no dije nada. Lo normal es distribuir los envíos cuando llegues más dentro de los complejos, así puedes regresar con la plataforma vacía, en vez de cargar todo y vaciarlo de regreso. Al fin había algunas hileras ahí supongo que tenían medicina, algunos tubos y cajas de formas extrañas, con todos los baches en el estacionamiento. Cuando me acercaba al complejo, cé la rueda derecha de mi carrito se atascó y todo se movió y todas las cajas se cayeron absolutamente todas hasta la de abajo. De ahí un hombre salió de la esquina del edificio y me preguntó si estaba bien. Se recogió algunos de los paquetes. Estaba pálido, calvo, flaco, algo andaba mal con este tipo. Él me estaba ayudando a acomodarlos, pero también revisaba cada uno de ellos, a veces incluso volteando las cajas para encontrar la etiqueta. Le pregunté si esperaba un paquete y agarró uno y dijo esto es mío y se lo puso debajo del brazo. Había terminado de acomodar mi carrito y ahora estaba desordenado. Cuando comenzó a alejarse le pedí que se detuviera y me dejara Escanearlo dijo que no tenía que hacerlo que estaba bien. Yo le dije que no, pero se apresuró y abrió la puerta de su apartamento el número tres y cerró la puerta justo enfrente de mí. Mientras yo me quedaba ahí parado sin saber qué hacer. Se suponía que debía dejar mis cajas desatendidas en el estacionamiento e ir a hablar con él. Ya estaba oscuro afuera y solos las luces. Las anaranjadas de la calle que aún funcionaban, iluminaban el estacionamiento vacío. Pensé que volvería a su apartamento y pediría escanear la caja. Yo necesito escanear las cajas. De lo contrario, los clientes pueden reclamar que nunca se entregaron y de recuperan su dinero y sería mi culpa en mi camino hacia al final de toda la propiedad alrededor del edificio. H llamé al conductor, pero no contestó su teléfono. Entonces empecé a escanear, tocar y entregar paquetes a las personas en los apartamentos. Nadie parecía tener familia y aparentemente no les gustaba tener las luces encendidas. Cada apartamento estaba con las luces muy bajas. Me quedaron dos paquetes, uno para el complejo c y otro para un apartamento ubicado al frente junto a esta puerta. Revisé la caja y el hombre ahí, Carlos López, apartamento tres, ese tipo loco tenía otro paquete. No se llevó el paquete equivocado. Fui al apartamento y toqué la puerta. Escuché ruidos adentro y él abrió la puerta Rápidamente Parecía estresado y dijo sí, sí, sí, Eso es todo? Eso es todo? Sí sí sí? Tenía una mirada siniestra en sus ojos y la sonrisa más extraña que puedas imaginar. Alcanzó la caja que ya había escaneado, pero la sostuve con fuerza. Le dije que necesitaba escanear la etiqueta de la otra caja. Para qué preguntó no quería explicarme, pero lo hice. De todos modos, él no quería sacar la caja. Yo le dije que él estaba robando y que tendría que denunciarlo En entonces eso pareció asustarlo, pero se puso nervioso y empezó a tartamudear aún más. Dijo que él se había confundido en la dirección y muchas cosas más que realmente no podía entender. De ahí, mi teléfono empezó a sonar y vi que era el conductor con el que estaba trabajando. Le respondí ahí frente al loco, lo cual aprovechó para cerrar la puerta enfrente de mí. Traté de explicarle al conductor lo que estaba pasando y me dijo que le diera el número del edificio y el apartamento edificio c número tres. Dijo que vendría enseguida todavía con esa caja en la mano. Fui al edificio principal, entregué el último paquete y esperé al conductor. Él apareció de inmediato y ambos caminamos hacia el apartamento en el camino. El conductor tomó mi escáner y presionó algunos botones. Dijo que había un último paquete para entregar te. Había escaneado el paquete del apartamento tres. Sólo faltaba el que él tenía el loco. Entonces la que él se había robado era para el apartamento al lado de él. Advertí al conductor que el tipo era raro, que algo extraño estaba pasando dentro de su apartamento cuando toqué de nuevo parecía estar justo al lado de la puerta, porque la abrió de inmediato. Prácticamente se lanzó hacia la caja no tenía camisa puesta y estaba sudando. Fue bastante desagradable. Pude sujetar la caja mientras el conductor trataba de explicar lo que estaba pasando, básicamente diciéndole que tenía la caja equivocada. Entonces él entró y dejó la puerta abierta. Echó un vistazo dentro del apartamento. Había luces rojas como las que encontré en un antiguo laboratorio de revelado fotográfico. Yo seguía escuchando voces con sus ecos. De repente, él salió con un frasco y metió las manos y nos roció con el líquido. Yo sentí que se me cerraban los ojos. Él empezó a cantar y a reír, dándose la vuelta para decir Jacqueline Basta Jacqueline Calla. Siguió cantando mientras retrocedíamos unos pasos tapándonos la cara con los brazos. Luego cerró la puerta y comenzó a reír histéricamente una vez que estaba ahí adentro. Él se había llevado la caja que yo tenía, pero estaba bien, ya que esa así era suya, pero no devolvió el paquete que había robado. El conductor dijo que simplemente le dejaremos una nota a su vecino sobre el paquete perdido y que él reportaría la caja como robada o perdida. De ahí corrimos de regreso la camioneta, ambos limpiándonos los ojos por lo que acababa de pasar. El turno ya había terminado. El viaje de regreso al estacionamiento fue tranquilo. Ambos estábamos tratando de procesar lo que acababa de suceder. Firmé mi hoja de tiempo y me metí a mi carro. Fui a comer algo y luego volví directamente a mi dormitorio. El edificio estaba casi vacío, a excepción de otros estudiantes que tomaban clases de invierno. Mi compañero de cuarto estaba fuera y con su familia saqué mi hamburguesa de Cross Junior y me la comí. Me senté frente a la tele antes de darme cuenta. Me quedé dormido, pero me despertó un fuerte ruido estático de la tele. Mis ojos no abrían por completo todo lo que podía ver era la luz azul de la pantalla a través de mis párpados y empecé a entrar en pánico. Escuché risas y más estática. Qué sucede, por qué no podía abrir los ojos. Yo quería gritar, pero mi boca tampoco emitía ningún sonido. Sentí mi cara estirarse hacia abajo. Fue la sensación más extraña. No me quedó otra opción. Decidí que lo mejor era dejar de luchar y tratar de relajarme y tratar de volver a dormir que todo iba a estar bien. Tuve innumerables pesadillas en el lapso de cinco horas que parecían durar una eternidad. Me desperté a las cuatro y media de la mañana con un mensaje de texto. Era del conductor de Yupis. Yo me sentía cansado, pero por fin un poco normal. No me siento bien tómate el día libre escribiré tus horas. El día siguiente recibí una llamada de un gerente. Dijeron que me iban a transferir a otro conductor de yupiés. Le pregunté qué por qué, pero no ofreció una explicación más típico. Gerente envió un mensaje de texto a mi antiguo conductor de Yupis preguntándole qué había pasado. Me dijo que se le había paralizado parte de la cara que fue al médico para que lo revisara. Él volvería al trabajo en un par de semanas. En ese momento no me había fijado, pero más tarde me di cuenta de que mi cara también se había paralizado esa misma noche, Solo que a mí ya se me había pasado qué no se había hecho ese tipo. Me reasignaron y todo volvió a la normalidad. Mi nuevo conductor de Upis tenía una ruta diferente, pero una vez recibimos algunos paquetes por error. Este tipo sabía conducir muy rápido, así que tuvimos tiempo más que suficiente para realizar la entrega a esos domicilios. Ahí estaban paquetes al mismo Complejo de apartamentos. Carlos López complejo C departamento tres, Jack Line Stowart complejo C departamento cuatro? Historia de terror es parte de la colección de podcast The Scary Fm. Escuchan nuestros otros shows, como terror historias res reales, donde la gente cuenta sus experiencias paranormales. Nos puedes encontrar en historia de terror punto com o en nuestras redes sociales. Muchas gracias por escuchar mis historias. Nos vemos