El Duende del Árbol

El Duende del Árbol

La gente contaba historias sobre la zona de la casa de Angela. Duendes rondaban por allí. Cuenca, Ecuador. 2002-2003. Cuenta tu historia en: TerrorHistoriasReales.com
Cuentan que los ríos atraen un tipo de energía, pero en la historia de hoy parece haber traído alguna otra cosa, una criatura. Mi nombre es e Güey y Ángela nos cuenta su historia de terror. Mi nombre es Ángel Amaría Arbudo Jiménez. Soy de Ecuador y vivo en la ciudad de Cuenca. Es una ciudad muy bonita, tranquila. Está bañada de cuatro ríos que cruzan la ciudad y yo vivo justamente en una urbanización privada que pasa el río punto a mí, a la ciudad de y yo vivo en una casa esquinera que de ahí y yo divisaba perfectamente el río Medio. En mi casa tenía un local comercial que de ahí se veía directamente a la orilla del río. Yo le estaba atendiendo donde estaba vendiendo algún producto. Yo tenía un mini mercado aquí en mi casa y estaba vendiéndole un producto que me estaba solicitando cuando a lo que yo me acerqué a entregarle y yo tenía hasta justo de frente a mi casa, como les comento el río, y ahí había cierto unos árboles gigantes. Hasta este momento hay unos árboles gigantes de eucalipto y yo calculo que tendrían entre unos sesenta, setenta o ochenta años por la magnitud del tallo. Son tallos de dos metros de diámetro. Tal vez cuando íbamos a caminar por la olía del Dío con mi hija, yo veía que era como que hubiesen quemado una parte de la base del árbol. Tenía así como un orificio y negro. Cuando yo estaba vendiendo se me fue la mirada así directamente al árbol y yo veo que sale una persona pequeñita vestida completamente de negro, con un sombrero grande y así como una sonrisa de oreja oreja, como decimos. Por lo tanto, yo podía ver los dientes eran unos dientes bien manchados, así como de puntas. Yo digo, Dios mío que estoy viendo y algo que sí me impresionó terriblemente, pero no sabía si yo a avisarle a mi cliente lo que yo estaba viendo o que era lo que estaba sucediendo. Entonces yo volví a parpadear. Me liqudé así detenida mi mirada allá, volví a parpadear y ya se desaparecía automáticamente sapeado persona y yo directamente dije era un duende, porque era la imagen tal cual como describen en las películas, era tal cual la imagen de la persona. Esto y por eso es que yo dije directamente era un duendes cuando yo aquí en la casa les converso a mis hijos, a mi esposo, ellos también decían no Mames, su imaginación decía no. Es que yo estuve tan real, estuve tan consciente porque estaba trabajando, estaba vendiendo. No puedo pensar en que me imaginé así de buenas a primeras ver esa imagen. A los días de eso vino un guardia que trabajaba aquí a comprar también entonces él también me hace el comentario. Dice, señora Dices, que estoy bastante asustado. El lugar es bien pesado y por qué dice Eso. Dice porque, sobre todo, cuando me toca en las noches a hacer guardiania, hay unos bultos negros que bajan en ese sector, en donde están estos árboles, hay una calle que se pone es de manera inclinada. Entonces el guardia me explicaba que había unos bultos negros que bajaban rodándose esa calle medio que es dependiente y terminaban en ese plano que está este árbol. Entonces me vino la imagen y que justamente él decía en sus bultos bajan rodando y terminan justo al nivel donde estaba este árbol. Se dijo. Ay Dios, mío hijo, hay algo porque yo viví esa experiencia en verle a esta figura, de esta forma, de esta persona que era como los duendes que representan en las películas cuando camino por ahí, digo trato de mantener la calma. Pero si me asusta, todas las películas que he visto dicen que son seres, que atesoran ellos sobre todo del oro y dicen que donde está un duende hay hay enterrado, tesoros, hay oro. Eso es escuchado. No sé si, pero no he investigado ni ninguna otra cosa más, una experiencia que me tocó vivir, que me asustó, pero vivo aquí o sea, no puedo huir tampoco esa realidad, ni era seguidora de tipo de historias ni nada. Me han conversado también otro guardia que pasaba en esta zona decía que la zona era bien pesada, porque es razón, porque hace años todo este saque está está sentada, esta urbanización que somos más o menos unas ochenta casas, era una hacienda de una congregación de curas y decían que hace años atrás había como era unas acá acá, sembraban maíz, dice que se metían, hacían daño aquí, incluso había habido muertes y parece que enterraron a personas terminaron aquí sus días, les enterraron aquí y que por esa razón esas almitas están penando. Eso me hicieron comentario alguna vez que tocamos un tema así, vecinas de aquí de donde yo vivo. Entonces ahí salió esto de que había sido en la hacienda de los curas salesianos y que se oyó y dijeron que había habido muertes aquí, violaciones y que esas almitas que quedaron aquí penal. Y no. Yo sí viví, bueno, no vi aquí en mi casa un duende, pero sí viví dos situaciones en las que también me asusté cuando estábamos recién pasadas acá a la casa. Más o menos. Fue en dos mil todos los dos mil tres y tenía a mis hijos más o menos en una edad de ocho diez años y yo abría la puerta de ingreso. Yo vivo en el departamento del segundo piso. Abría la puerta para ingresar y veo que un niño cruzaba entré en la cocina a calar asocian al comedor y yo les veo a mis hijos a mi lado, chirigo, Dios mío, qué estoy viendo, porque el niño era vestido de azul marino y yo les veo a mis hijos a mi lado digo ay Dios mío, qué estoy viendo. Mi impreigineo es qué es lo que está. Me está sucediendo. Esa vez me digo fue en el dos mil tres. Después una noche, estaba yo sentada a mi cocina mi departamento, más o menos, es un ambiente abierto desde la cocina yo puedo verla la sala, el comedor lo que se sube a un tercer piso y yo estaba sentado en mi cocina y veo que a sí mismo, a una persona de azul marino, iba subiendo las gradas y se quedó en el descanso shich Howkey a sí mismo. Fue una impresión. Digo qué es lo que estoy viendo. Es nuevamente mi imaginación, pero en esas dos personas yo no vi jamás del rof bueno, dos personas pequeñas. Tengo una amiga que se llama María. Gusta y ya estudia mucho estar de la espiritualidad, de la energía y en alguna conversación salió este tema. Digo si yo le comenté que viví esas situaciones aquí en mi casa, en nervía este niño y a una otra persona pequeña también de azul marino, que se quedó aquí el descanso de la grada y ella es una persona que he estudiado mucho esto de la espiritualidad, sobre la energía. Entonces me dijo cerró los ojos y ella tiene y yo le he visto que frota las manos. Así una sobre otra y cerró los ojos y me dijo Ángela, Tranquila, tranquilas, son seres buenas, le están cuidando. Entonces yo digo, pero qué pasa. O sea porque dice sucede que aquí en esta zona y entierros y no son personas malas, así es que no tenga miedo y ellos están cuidando a ustedes y desde ahí me han la verdad. Me ha provocado, o sea, un tanto de calma y yo no tengo miedo. Si me tocara volver a ver esa situación, ya no tengo miedo. Eso les cuento a ver. Este es el árbol. Este está grande, ok, está el árbol al lado de un río enorme. Ahora eso de unos dos metros. Fue ancho. Esto era más bajo y aquí era como un hueta, así quemado, como que alguien apegó aquí una fogata ajá era así como negro. Eso tres bien a mi casa. Sí, cuéntame tu historia encontrándome a través de la página terror historias reales punto com o por nuestro correo. También hay otras formas de contacto. En la descripción de este episodio. No olvide seguir a este show para recibir las próximas historias. Muchas gracias por escucharnos, nos vemos