Todos sabemos a dónde vamos y cómo termina nuestra carretera, pero qué sucede cuando te quedas a medio camino, cuando es tu hora de partir. Mi nombre es Edward y Raúl nos cuenta su historia de terror. Cuando vivía en Nogales, trabajaba yo en la coca cola. Salíamos a las doce y media de la noche y esa vez a todos nos llevaban, nos llevaban en un autobús a repartir a donde vivíamos, Nos llegaban a las casas o cerca de la casa hasta donde podía llegar el autobús. Nos repartieran todos los empleados. Esa noche se descompuso el autobús y nos fuimos caminando yo y un amigo y de repente, en un crucero de las vías de tren, en un crucero de una calle y una vía yo me detuve. Me detuve porque una señora con una bolsa señora vestida en blade blanco. Así iba pasando por enfrente de mí qué pasó. Yo me detuve y el otro que iba conmigo siguió caminando y me eché el grito porque yo me paré y me quedé mirando para dónde había agarrado la señora. La señora agarró para donde están las vías del tren. Yo me quedé viendo a ver a dónde iba, porque se me hizo una señora ya grande. Se me hizo raro que anduviera esas horas de la noche y me quedé mirando a ver a ver para dónde iba y me pegué el grito con el que iba ey y se apura. Te dice ya te estás quedando atrás. Le qué no viste a la señora que pasó por enfrente de nosotros y luego voltea y me estás loco y si yo no mire nada dice, pero le digo si ahí se metió y yo en mí, pues yo lo había mirado y me decía que no, que no, no, él no vieron nada. Y así quedó. Así quedó. Ya me fui caminando y él riéndose de mí que estaba loco, que ha estado soñando, estaba dormido, caminando porque había mirado a la señora Eso esto me pasó en el año de mil novecientos ochenta y siete. Yo vivía en Nogales y no había ido por dos años de vacaciones a guaymas a Sonora, Oyemas Sonora y yo vivía en lo que le Sonora. En ese momento, en el tiempo de diciembre, voy decido ir a con la familia a pasar a Navidad. Agarré el autobús y ya pasé unas cuatro horas, cinco horas en autobús y llegando a guay Más aproximadamente las nueve y media de la noche, me bajé el autobús. En ese momento miré a un primo mío ahí parado al lado, casi al lado del autobús recargado en la pared y cuando lo miré, yo tenía mucho tiempo que no lo veía total, como unos cuatro o cinco años. Entonces lo veo y le digo, eh, qué pasó ernesto, cómo estás. Va bien aquí mira dice, le digo old y qué estás haciendo aquí esperando o le digo y esperando qué le digo dice no pues a ver qué sale, porque él era vago, era muy vago y ya me fui para agarré un camión que fue el último camión que había de la ruta de la Colonia donde iba y ya llegué allá a la casa de mis papás. Tenía mucho tiempo que no lo había mirado a él y con el gusto, pues fue lo primero que dije. Le dije a mi papá me dijo oh a que no sabe quién mira Ahorita allá en la central y lo me dice, oh, sí. A quién le digo a ernesto, mi primo mío y luego me dice oh, sí, sí. Y mi mamá se me quedaba mirando, Se me quedaba mirando. No me decía nada y lo dice oh, Mira, qué curioso. Me dice que lo miraste, me dice mi papá. Entonces le dice y cómo an estaba vestido. Cómo anda, no, pues normal, le digo unos zapatos, tenis blancos, a un talón de mezclilla, camisa, cuadros, café con rayas, cafeces y cremitas de esas, de esas como de como las camisas de algodón que se usan para el frío. Y lo decía Mira, qué curioso hice con ese vestuarios lo enterraron, lo sepultaron, pero cómo sí no, Yo sentí feo una cosa rara extraña, porque yo había hablado y lo había mirado cómo era posible que me estaban diciendo eso. Entonces dice si no crees, le pregúntale a tu abuela, pues esa noche no dormí, no dormí nada de estar pensando en que cómo era posible que lo había mirado si, en realidad hasta hablé con él y este amaneció y rápido. Me fui con mi abuela y le platiqué. A mi abuela le dije lo que me había pasado la noche anterior y me dijo muchacho. Me dijo cómo puede ser posible. Dice si él dice ya murió hace tres meses. Yo no sabía. Ya, no sabía que se había muerto tres meses antes y dicen que se suicidó en una celda en la cárcel, Pero en realidad yo no sé qué fue lo que pasó, porque lo miré yo en ese tiempo llegó un mi tío de colorado de Estados Unidos y preguntó por él, también porque había ido él porque iba a ir por él para llevárselo a Estados Unidos. Me tocó a mí, me tocó a mí venirme, pero toda la familia andaba preguntándome cómo había hablado con él, cómo lo había mirado. Y yo, pues no ya va qué decir, porque fue una cosa inesperada. Si hubiera sabido que estaba muerto, no hubiera hablado con él ahora que estaba acá en Estados Unidos manejando en carretera en troque me pasó también algo que me paré a descansar y no era cansancio que tenía esa vez, yo recuerdo, sino que me pare porque era muy temprano para llegar a donde iba y tenía mucho tiempo. Yo dije unas tres horas que me quede aquí. Ya me voy a dejar la carga del troque que traigo. Me paré al lado de cinco y el catorce. Ahí de donde conectan, ahí por el coreal Ventura, la ciudad de Aventura. Me dormí como una hora, una hora y media más o menos, y oí que me tocaron la puerta del del conductor. No había troques enfrente, no había troques atrás. Me levanté y miré para todos lados por la ventana. No miré nadie, no mira a nadie y dije bueno a lo mejor estaba soñando. Me vuelvo a acostar como unos quince minutos me tocan la otra, la otro lado del pasajero, la puerta y me levanto por los espejos, por los dos lados, a ver a ver qué eran quién era. No miré nada, me volví a recostar y en esos momentos escuché como que me abrieron las puertas de la caja de la carga. Se oí el ruido y me bajé rápido. Pero al Bajarme me iba asomando por abajo del troque para ver si veía a alguien caminar por aquel lado por el otro lado del camión. No mira nadie. Llegué a las puertas de la caja. Estaba cerrada, sellaba y con candado no supe qué hacer lo. Único que corrí me subí al camión, lo prendí y no lo calenté. Así me fui, me fui le di y ya no ya nunca más me he vuelto a parar en ese espacio y he preguntado y si no más se ríen, porque dicen que también a ellos les ha pasado lo mismo. En otra ocasión también pasó algo más que no me lo puedo creer. Leer que venía por el desierto de Mojave el free way catorce venía a la altura de Lancaster. Cuando me prepararon unos policías y me dicen que sabía por qué me habían parado y le dije que no. Le dije que no no sabía y me dice me puedo subir a revisar tu troque le dije sí. Se subió miró por la cama a él me llevó a la cama atrás en la cabina donde va a la cama y no miro nada y me dice quién viene contigo. Le digo nadie viene solo sí. Y si la persona que venía sentada aquí del lado del pasajero dice dónde está, nos saludó, dije no, le digo vengo, solo dice él nos levantó la mano y nos dijo nos saludó, nos movió la mano riéndose. Por eso te paramos. Le digo no. Yo no lo miré ni a ustedes. Yo, en realidad, yo no había mirado ni a los policías que estaban parados al lado de la carretera. Cómo es que ellos sí vieron a la persona que les saludó. Supuestamente, yo no sé qué pasa en esa carretera. Es lo mismo, pero si me ha pasado varias veces ahí, alguna vez has ayudado a alguien al lado de la carretera, raúl continúa su historia. Después de esto, quédate con nosotros. En otra ocasión y miré un carro para al lado de la carretera y seguí dándole al camión más adelante, como dos millas, tres millas, y miré a una persona que iba caminando con un bote para echar gasolina y me paré porque era en la madrugada. Era una persona blanca de barba, no muy viejo ni muy joven, con una gorra roja. No puedo decir que cómo traía su camiseta, porque no la recuerdo y le dije que sí, quería que lo llevara a la gasolinera, pues no quedaba lejos. La gasolinera quedaba como una milla. La siguiente salida y me dice sí, ya me dijo no andes levantando gente a la orilla de la carretera, porque dicen que por aquí alguien para a los conductores para que le lleven a garra gasolina. Pero son fantasmas, fantásticos. Pero siempre me he quedado pensando porque llegando a la gasolinera, nunca miré al señor que bajé ahí a char gasolina en sus botes, que llevaba. Nunca lo miré que llegó a adentro de pagar la gasolina. Nunca lo miré que show porque yo traté de voltear a buscarlo. No no lo viré por ningún lado. Lo único que sí me dijo que tuviera cuidado que no me anduviera parando la teoría en la carretera, porque siempre había alguien que pedía gasolina, ya no paro a levantar a nadie, aunque estén ponchados o lo que sea, que necesiten ayuda. No me paro desde que me dijo él eso porque ya no no sé, no sé qué pasa. Hay muchas cosas raras en la carretera que se miran y a veces uno no pone atención a probablemente mucho lo hemos visto y no le hemos puesto atención. En una ocasión, por allá, por el lado de de Fresmo, adelante entre madera Fresmo, donde pega el chn o ciento cincuenta y dos con el noventa y nueve, y ahí, en una ocasión iba manejando yo por ahí y encontré a un señor estaba cargado en un bastón, un señor ya grande, ya mayor y saludando y yo pasé, lo pité y seguí, no me paré. Me fui a por mi carga, pues a dejar mi carga. Y todo eran como las dos tres de la mañana, cuando ya iba pasando por ahí, como a las cinco millas me sonó el teléfono era un compañero también que iba adelante y me dijo oye me dice viste al señor Este que está aquí, porque yo más o menos a la distancia que iba atrás de él. Viste el señor Este que está aquí o si no lo viste, Ahorita, lo vas a ver, me dice, pero era mucho más adelante donde estaba él te lo había mirado en el mismo momento dice esto un se llevar ahí en la orilla de la carretera y ya un viejito con un bastón dice y no tiene, no están de carro ni nada al lado de él. Está solo y se verás, Ahorita, lo vas a ver. Y ya así quedó. Pasé y al siguiente día regresamos a la base a Fontana y dice me dice oye, dice si miraste al señor siempre a la madrugada y luego le digo ya estamos en la tarde. Ahí eran como las cinco o seis de la tarde y lo digo, lo miré, pero como diez millas antes de que tú me dijeras que tú lo estabas viendo y yo lo miré como diez millas antes. Sé cómo sí, digo, lo miré antes casi yo pienso que fue en el mismo momento que lo miramos los dos y en eso entró otro chaval o otro troquero que dice se empezó a reír de nosotros, dijo ustedes también ya gvitaron al viejito que se pone ahí. Dice yo lo miro de vez en cuando, cuando paso, dice siempre lo he visto por ahí, en ese espacio de ahí y nos me has volteamos y nos miramos, porque cómo puede ser un viejito que esté en la madrugada parado al lado de la carretera. Y dice y también les voy a platicar algo que me pasó. Dijo el compañero que llegó. Dice ahí por la merced hay un en el noventa y nueve, hay una salida que da a un Dani donaldcha una un lugar de café con donas que venden café y donas y ahí siempre paraba. Yo dice ya no, paro estaba lloviendo mucho y me pidieron rate y bajé. Dice les di righte a persona y pasé ahí en el café. Le dije quiero agarrar un café y dijo que la persona esa me dijo que también él siempre agarraba café. Ahí no dice que era una mujer, una mujer de pelo chino y se paró. Dice se bajó a agarrar el café y que había durado mucho ahí platicando afuera. Duró mucho platicando afuera de la cafetería y que ya se metió y que pidió dos cafés. Dijo entonces le preguntó el de las donas el del café que por qué había durado tanto allá afuera, que estaba lloviendo, que estaba lloviendo, y dice que estaba lloviendo y que le dijo es que estaba con esa mujer platicando Allá afuera dice le voy a llevar un café. También dice le voy a llevar un café y una dona y dice qué mujer el que está atendiendo el café. No miró a nadie Y hay vidrio grande para ver para afuera y no miró a nadie. Dice que él no miró a nadie. Nadie Fuera en la banqueta junto con él y luego le dijo. Le preguntó que cómo era la mujer ya le dijo que él le dijo cómo era que en blanca de pelo chino y toda la disco y le dijo que esa mujer ya había trabajado ahí hace cinco años antes. Era la que despachaba el café y que tuvo un accidente antes de llegar a atender la tienda del café. Tuvo un accidente cinco años anterior no llegó a trabajar. Quizás los accidentes la gente que no alcanza a llegar a donde va y estará tratando de hacerlo es una cosa que no se explica uno por qué pasan esas cosas en la carretera. Son muchas cosas las que pasan. Tienes una historia para contar. Envíame un mensaje por Facebook. Estoy como terror historias reales o al Whatsapp código de México más cincuenta y cinco el número de cincuenta y dos, cuarenta y uno, sesenta y nueve, veinticuatro cero y cuéntame un resumen de tu experiencia. 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