En la ciudad de Norwak, en el sur de California. Hablan de una señora que se aparece por las calles la has visto. Mi nombre es edwey bueno esa y Conchita nos cuentan su historia de terror. Yo tenía veinticinco años, yo vivía en la ciudad de Norwa vivía con mi hermana y me gustaba mucho salir. Yo manejaba y sentía que no que pues yo venía en mi carro y no podía pasar nada. Solía mucho visitar unas amistades que tenía en igual el Norwark. Pero digamos como unos quince veinte minutos de donde mi hermana vivía o yo vía con mi hermana. Entonces, cada fin de semana, a veces viernes a dos y domingo, yo iba y visitaba a esa amistad. Siempre nos quedábamos hasta noche, jugábamos cartas a salíamos, cenábamos y todo bien siempre yo acostumbrada. A veces llegaba a las una de la mañana, dos de la mañana, porque yo me sentía que estaba cercas y siempre yo tomaba el mismo camino. Por lo regular, esta hora no había tráfico, no había gente caminando, o sea, ya era noche. Yo me acuerdo que era ya pasadas como yo pienso que era como la una de la mañana y yo me vine, yo tomé el mismo camino y yo venía normal, no venía asustada, no me venía tomada, o sea, yo venía bien. En mis cinco sentis cuando yo tomé una calle que, por lo regular es una calle pequeña norwa, que está cerca de Los Ángeles, no había, no hay mucho tráfico por esa calle. En realidad, de hecho, yo me trataba de venir por esa calle. Siempre. En esa calle hay varios stapso unos para en cada esquina. Se llama the ashon may Potel y yo siempre tomaba la misma ruta. Yo estaba parada en un alto. Yo miré a una persona que iba caminando sobre mi lado derecho, sobre la banqueta. Yo de momento, pues normal pensé es una persona, pero me llamó la atención porque era una señora. Y pues siempre a esa hora de la noche, pues me pareció raro que estuviera caminando con un carrito de marqueta, se veía y pues me sorprendió porque dije como a esta hora pues no hay ninguna tienda abierta, me llamó la atención porque no nunca lo había visto. Repito o sea, yo solía salir mucho siempre por lo regular era mi misma ruta. Cuando yo fui acercándome, quise verle la cara traía. Era una bata blanca larga que le llegaba le arrastraba prácticamente. Lo extraño es que ya cuando yo me fui acercando, yo quise voltear para mirar la cara, pero era como que si me estaba mirando, pero a la vez yo miraba algo negro en su rostro, solo se veía que estaba como cubierta de hecho, la bata le tapaba también la cabeza, pero yo le yo quería buscarle la cara porque por si era un señor, una señora, pero todo su caminado, todo parecía ser que era una una mujer pareja un poco porque dije a la mejor quiere atravesar ella nada más paró se quedó viendo, se me quedó viendo y yo dije yo está bien, verdad, no, no no va a pasar. Yo seguía avanzando, pero se me siguió llamando la atención de que ella cómo se quedó parada y hacía como que si volteaba buscaba algo y yo no sé sentía una curiosidad porque dije, pues a esta hora me parece demasiado extraño cuando yo volteé por sobre mi espejo del carro. Yo volteé y la persona decidió cruzar la calle. Cuando yo la miré cruzar la calle, yo la miré que iba que ya la va tan como que sí no arrastraba, sino que la persona iba tipo flotando en el aire, atravesó la calle. Y es cuando yo frené, o sea, yo me impresioné porque yo yo jamás había visto eso me dio miedo, Me dio ahí es donde yo reaccioné y dije yo espérame entonces como por qué yo no le vi, no le vi el rostro, o sea, por más era de la manera como ella estaba parada. Yo podía haberle visto el rostro, porque ella se veía que giraba su cara hacia mí. Entonces yo tenía que verle visto el rostro. Yo traté de mirar todo, o sea, miré el carro, la traía como con ropa cosa así. Su bata estaba limpia, limpia, como como súper blanca. Y cuando atravesó el verla flotari pues yo ya sentía unos nervios, sentía que ya no iba a poder pasar más por esta calle. Yo dije yo es algo malo. Entonces yo seguía avanzando. Sentía un temblor en todo mi cuerpo, sentía miedo. Yo nunca nunca había experimentado algo así y yo echado gente que cuenta historias cosas, pero jamás yo había vivido algo así. Lo empecé a comentar con mi hermana, con vecinos, con gente así y mucha gente coincidía que había visto a esta persona y mucha gente en lo que comenta es que todas las noches ella sale, pero al parecer pasa después de las de las doce de la noche. Ya traté de no pasar más por esta calle cuando mi hermana, de hecho, todavía sigue viviendo ahí. Yo la visito frecuentemente, pero trato, de hecho, de evadir ya esa calle, porque siento que la pudiera volver a ver de nuevo. La señora de esta calle seguía apareciendo. Luego se descubre su origen. Quiero contar algo que me pasó hace un tiempo que hasta el día de hoy no lo he olvidado, porque fue algo que sí sentí miedo. Fuimos a visitar a una prima a su casa, a la ciudad de Pasadina. Nosotros vivimos en la ciudad de Norwack, California. Veníamos mi esposo y yo se nos hizo tarde y llegamos aquí y allá iban como las doce y media de la madrugada. Bajamos del free Way y agarramos la calle que da para acaparar a la casa. Paramos a una calle que es de cuatro está. Yo me fijé que cuando mi esposo paró y yo miré una señora que venía con una canasta. Entonces este yo rápido le dije a mi esposa Mira, mira, mira para para le digo ahí viene esa señora espérate que dale chance y que pase ella y nosotros íbamos a dar vuelta a la izquierda. Mi esposo se detiene. Pero cuando yo vi la señora como cada banqueta tiene una bajadita, así para para cruzar la calle, este yo le dije oh no, no párale digo espérate que pase ella porque la miré con la intención de recorrer la canasta. Traía una canasta de marqueta. Entonces la señora traía algo en la canasta. Yo le podía ver nada más lo que era el vestido, pero la cara no le miraba. Ella estaba deteniendo la canasta porque como estaba de bajadita la banqueta, ella estaba deteniendo como esperando que mi esposo le diera al carro. Pero estaba a la calle sola, estaba oscuro, estaba todo solo. Ella no avanzaba, se quedó parada y dijo mi esposo no, pues me voy a ir porque pues no se mueve y le dimos la vuelta. Pero para esto ya habíamos escuchado antes historia, una historia de que la gente nos contaba de que esa calle que se llama maypod daho, ahí se aparecía una mujer. Ya me habían dicho a mí que se aparecía. Entonces, cuando dimos la vuelta, rápido reaccioné y le dije a mi esposo ah oh, sabes qué a lo mejor es la señora que se aparece que dicen que sale y busca a su niña después de las doce de la noche. Le dije, Sabes, qué vamos. Dale, le dije pásate de dar el tiempo vuelta a la calle, porque nosotros vivíamos. Pero le dije Dale, Dale, Dale, no llegues a la casa. Le dije, pasa a ti, dale la vuelta a la cuadra para ver para dónde ganó la señora. Entonces le dio la vuelta. Está un parquecito. Dimos la vuelta, pero le dije dale, dale fuerte porque se va a irse y allá no la vamos a ver. Entonces le dio, le dio, le dio, Le dimos la vuelta. Entonces no vimos nada y le dimos por la calle que supuestamente esa señora recorre siempre porque dicen que ahí ella siempre cuentan que se aparece. Entonces caminamos como dos tres cuadras y dimos vuelta y dimos vuelta a una calle, otra calle a ver si la mirábamos y nada. Nada. No se miraba nada, que yo sentía una como un miedo, pero al mismo tiempo como algo como adrenalina, como algo decía estar a dónde está. Pero fue algo muy rápido fue en lo que dimos la vuelta. No tardamos nada, porque mi esposo le dio y le dio fuerte el carro para alcanzarla y dimos todos a los cuatro puntos. Así dimos vuelta y vueltas y vueltas y no pudimos ver la señora. Entonces, otro día este que pasamos por esa calle, miramos la canasta, una canasta ahí cerca de esas calles donde nosotros habíamos dado vuelta. Entonces, al siguiente día yo platico con una amiga. Ella se llama Silvia y le cuento lo que había pasado y le dije ay, pero fue bien, algo wien bien. Así le digo que nos dio miedo. Pero al mismo tiempo, pues pues, íbamos en el carro. Por lo que queríamos era a ver a ver qué desierto. Era de eso que nos contaban que esa señora se aparecía y entonces ella me dijo, Oh, me dijo, sabes qué dice Mira. Esa es la señora que siempre le sale a mucha gente. Dice porque ahí dice en la calle que es la maipo deo y la painer están unos apartamentos. Esta señora ahí vivía. Ella cruzó porque al cruzar la calle está una lavandería. Ella tiene una niña chiquita. Entonces ella, como no tenía carro, ella subió su ropa a la canasta para ir a lavar a la lavandería. Al cruzar la calle, un carro la atropelló y murió la señora y la niña. La niña sobrevivió que esa niña se quedó con una tía hermana de la señora que falleció. Cuentan que la señora viene para ver si encuentra a su niña. Y cuando me contó eso, mi amiga, yo se me enchinó mi cuerpo y dijo no no. Y desde entonces no se me olvida eso de que de que pues, la persona regresa y mucha gente cuenta que miran siempre una canasta vacía otro día, porque dicen que después de la noche se aparece esa. Señora cuéntame tu historia de terror escribiendo por Whatsapp o a mi correo. Tenemos todas las formas de contacto en la descripción de este episodio. También tengo otro podcast que se llama historia de terror búsquenlo por la foto de una Casa Verde. Muchas gracias por escucharnos. Nos vemos

