Tenía que hacer un campamento de niños como cualquier otro, pero este guardaba las historias perdidas que poco a poco fueron saliendo. Mi nombre es Edd y Annie nos cuenta su historia de terror. Estaba yo trabajando en un colegio, en un colegio de niños como muy privilegiados. Entonces, para el día del niño no les hacen una fiesta en el colegio y les dan dulces. Más bien se los llevan de campamento y se los llevan tres días y dos noches. Pues a los maestros nos tocaba ir a quedarnos, a cuidar a los niños, o sea, nos tenemos que ir a dormir ahí ahí con él. En el día andan los niños con los guías y los maestros, pues solo vamos como a tomar café y esperar a que llegue la noche. Y pues prepararnos para no dormir, porque pues los niños se hacen su relajo y se ponen a bailar y a hacer desfile de modas y bueno, o sea, comer patitas. Todo no son casas de campaña, tienen cabañas y las cabañas son, pues, de cemento. O sea, no son de madera, son de cemento. La cabaña donde me tocó quedarme con las niñas, es una cabaña rectangular. Tú entras así como por en medio del rectángulo. Hacia lo largo y de frente están unas literas y entras a la cabaña das la vuelta a la derecha. Al fondo se hace como un pasillo entre la litera y la pared donde termina la cabaña, y ese pasillito te lleva al baño. Entre el pasillo y la litera hay un gran mueble como como un librero, pero tienen los espacios más grandes. Es más bien para poner maletas. Entonces eso es lo que divide las literas del pasillito que te lleva al baño. Si te acuestas en la litera de frente, te quedan dos ventanitas chiquititas. Así en la pared de enfrente quedan hacia pues como el jardín del del campamento. Ahí al campo, pues esa vez me tocó quedarme con las niñas. Llegamos al campamento, nos acomodamos, nos dijeron nuestra cabaña, metimos nuestras cosas, las mías se fueron a sus actividades y yo me quedé ahí con nosotros maestros, pues platicando y todo, y platicamos de muchas cosas. El primer día fue muy normal y en la noche nos acomodamos. Empieza a oscurecer y ya hacen la última actividad, la cena. Todos nos metemos en las cabañas y ya prepárate para la larga noche y entonces eran muy poquitas niñas, porque esa vez son cuatro cabañas, pero solo iba un grupo, pues dividieron a todas las niñas las dividieron en dos. A mire me toca cuidar como a diez niñas, yo creo, y todas se agarraron la parte de arriba de la litera y yo me acosteaba con toda la litera. Era para mí entonces, pues ya me acomodé. Creo que estaba leyendo un libro o estaba escuchando música. No me acuerdo y de pronto las niñas estaban hablando como de niños no y quién te gusta y no sé qué. Entonces me hablaron ann ven ven ven a darnos un consejo. Son niñas de primaria. No. Entonces o sea, era todo como súper súper inocente. Ya estábamos ahí bromeando. En eso se a la puerta así con un estruendo y una sorpresa. Todas nos espantamos y volteamos a ver Y era la coordinadora. Así, en medio de la noche eran como las once de la noche, se abre la puerta y entra en la coordinadora. Toda asustaba pálida sudando Dios mío qué. Todas savimos y dijimos qué pasó, qué tienes que qué no es que estaba en mi cabaña y entonces pasó algo horrible. Instantáneamente dije ay, no, se nos va a aparecer el demonio. La calmamos primero y ya cuando por fin ya puedo hablar, nos dijo es que fui al baño y empecé a escuchar como ruiditos y entonces prendí mi lámpara ya había un ratón, había un ratón y me estaba viendo y dije llegué abuero. Nos reímos y bromeamos con ella y bueno, nos la cotorreamos no, pero sí estaba muy asustada. Entonces nos dijo que sí se podía quedar con nosotras y le dije sí, sí, quédate aquí abajo, acá conmigo y vamos a platicar. Y todo, entonces nos acostamos a dormir. Las niñas se calmaron y siguieron platicando. Después de un rato se quedaron dormidas, nosotras también y pasó toda la noche normal, todo muy lindo, con mucho frío. Eso sí, ahí, en ese lugar, hace muchísimo frío. Despertamos al día siguiente, las niñas se fueron a su actividad. Nosotros nos quedamos ahí cotorreando. Me acuerdo que era el último año que esos niños iban a ese campamento, porque el siguiente año creo que ya pasaban a sexto y entonces ya ellos iban a un campamento diferente. En el día del niño no es mucho más exclusivo. Hay muchísimo máscaro. Era su último año de campamento ahí y entonces en la noche nos pidieron si podían hacer como una pequeña fiesta. Hay un área del campamento que es como una sala cerrada donde se pueden hacer ahí como cenas o bueno, no es muy grande, pero pues no sé te cabrán no sé veinticinco personas ahí y si pones mesas y sillas, los niños solo se metieron ahí, pusieron música y estamos ahí como en la penumbra con las velitas. No hay nada en ese campamento. No hay luz, no hay agua, no hay nada. Es para que los niños ricos vivan la experiencia de ser pobres hora la experiencia de tener que lavarse el diente con agua de la botella en que se están tomando. Y es de cada quien la vass Tras todo así, muy muy silvestre. Y en la noche, en la fiesta, pues solo teníamos velitas. No, y me acuerdo que yo les dije. Quiero una foto con ustedes porque era mi generación favorita de todos los tiempos y además, yo iba ya a renunciar a ese lugar. Entonces era mi último año con ellos y mi último año en el colegio y mi último año en el campamento. Entonces digamos a tomarnos una foto a todos. Entonces nos pusimos todos en la esquina del salón y nos quedaban dos ventanas atrás de nosotros. Entonces nos toman la foto con mi celular y yo ay a ver la foto. Veo la foto y justo en la ventana que daba a un maestro de educación física, le quedaba un poco el hombro metido en la ventana y le hago zoom porque algo me pareció raro. Había como una mancha. Entonces le hago su mala foto y en la ventana se ve como una figura blanca, así como neblinosa, que está abrazando al maestro y está saludando como para la foto y dije que no, no, esto no puede ser. Entonces empecé a preguntar y oigan estoy viendo lo que estoy viendo o me lo estoy imaginando y ya todos no sí, es una persona y lo está abrazando y es más alto y parece que tiene el pelo corto, o sea, no se veían detalles de la cara, pero sí se veían como cosas claras. No así, el cabello corto se veía, pues que era hombre, o sea, era así como como corpulento, como de espalda ancha, y se veía claro así un brazo abrazando al maestro y el otro brazo saludando para la foto. Dije no no puede ser y entonces empecé a tomar fotos, fotofoto, fotofoto, así de todo el lugar y a lo mejor es una mancha en la ventana. A lo mejor este alguien se atravesó. No lo sé. Entonces empecé a tomar fotos y en la ventana ya no salía nada, pero salían un montón de estas este como bolitas blancas que luego salen en las fotos que dicen que son espíritus. Yo no sé si se hacía tan, pero salían un montón y entonces dije no, pues a lo mejor son pelucitas que pasan volando y pues con la luz de las velas, ahí se refleja todo. Por ahí debe de andar la foto, pero ya no le di más importancia. Y seguimos con la fiesta y ya nos fuimos a dormir después de un rato, nos acostamos el la coordinador y yo en la parte de abajo. Las niñas están en la litera arriba. Para esto he de aclarar, porque aquí es donde se empiezan a poner horribles las cosas. La cabaña está construida como dentro de una colina, o sea, sube la colina y la cabaña la construyeron como parte adentro de la colina. Más bien sale un poquito de la colina. Pero la colina le llega casi al techo. Entonces en la pared de atrás, pues estás como metido en la tierra y solo hay unas ventanas chiquitititas, realmente chiquitas. No sé treinta por quince que están en la parte de arriba de las literas y que dan hacia esa colina. Entonces si tú te asomas por la ventana, ves mitad tierra y mitad paisaje, entonces estábamos allí acostadas y las niñas estaban platicando y estaban comiendo papitas y estaban riéndose. No sé qué. Y en eso una niña pega un grito de terror y grita una cara y una cae en la ventana, una cara y todas las niñas se asustaron y dijeron no cálmate, no hay nada, no, no, no, tranquilízate. Todo está bien. Yo no me subí a ver en la ventana, pero le preguntamos desde abajo y decimos qué pasó. Es que alguien se asomó por la ventana. Yo dije de seguro a alguno de los niños se salió de su cabaña y se está asomando, porque eso hacen los niños en el campamento. Se asoman por las ventanas, asustan a las niñas y se asustan entre ellos y entonces dije bueno, pues seguramente eso es lo que está pasando. Le dije no anda a ser los niños calma este ya ahorita, vamos a decirles que nos esté ensayando. Se tranquilizaron y la coordinadora me voltea a ver como raro, pero yo no le dije nada. Dije no, o sea, no vamos a hablar de este tema, vamos a platicar de otra cosa. Nos pusimos a platicar otros temas. De pronto las niñas, o sea ese día se fueron a dormir muy temprano. A mí me ha te me pareció raro, porque pues ya es el segundo día, ya es la última noche. Normalmente es así. Vamos a ver hace un show de baile y se los vamos a presentar y cuelgan cosas y se disfrazan y todo lo que traen se lo ponen encima todas nubrosas, llenas de tierra, todo no. Pero esa vez no, o sea esa vez solo estuvieron platicando y de pronto empezaron como a callarse voces y ya de pronto solo quedaban dos y al final, pues ya silencio y eran como las diez de la noche, que ay que raro. Pero pues bendito, o sea Dios, porque yo me voy a dormir y a mí me choca estarme desvelando. Nos acomodamos la coordinador y yo, pues, cerramos nuestro tema. Nos tapamos y ya pues, listas para dormir. Y me empezó a costar mucho trabajo quedarme dormido, porque tenía mucho frío, mucho mucho frío. Con el frío me dieron ganas de ir al baño y ya bueno, me tuve que levantar. Le di la vuelta al mueble. Me metí al pasillo, me fui al baño y estaba la ventana del baño, que igual da al cerro. También, o sea, abres la ventana y el piso del cerro te queda ahí a r de la ventana. Entonces estaba abierta la ventana y dije pues por razón tengo tanto frío, pues entonces la jal en la cerré le puse el seguro. Ni ya me regresé a la cama. Entonces me tapé y ahí entre que temblaba y me distraía. Me empecé a quedar dormida. Me perdí totalmente y de pronto empecé a sentir muchas ganas de ir al baño otra vez y yo no puede ser ya había entrado en calor. Yo me quiero dormir, no quiero estarme despertando entonces, pero ya no había manera de resistir. O sea, tenía que ir al baño. Sí, o sí, entonces bueno, me destapé, me puse las botas porque estaba frío el piso y empecé a caminar ahí en la penumbra, o sea porque sí estaba bien oscuro. Y entonces entro al baño y volteo y veo que la ventana está otra vez abierta y dije estas niñas, o sea, no tienen frío las niñas porque abren las ventanas, o sea, dejen la cerrada estar aquí hilando. Entonces ya me acerqué a la ventana como para querer cerrarla. Me estiré para cerrarla la red en la manija y a lo lejos, así como colina abajo, vi dos figuras negras, una como parada, como si estuviera encapuchada y otra como haga zapada en el suelo, igual así en capuchada y dije qué es eso. Pero yo sin lentes en medio de la noche, ahí con poca luz y con es una zona de mucha neblina. Entonces o sea yo por más que ajustaba la vista y trataba de ver. Yo no alcanzaba a ver bien como qué rayos era qué es eso? De pronto así me pasó por la cabeza, así como son brujas. Dije no son brujas. No cálmate y me acordé que hay muchísimas vacas en ese lugar, muchas vacas. O sea, de pronto llega la neblina. Estabas ahí sentado, se va a la neblina y tiene siete vacas alrededor. Entonces dije seguro son vacas. Una está echada y la otra está parada, o sea, tendría sentido y se ven oscuras y porque es de noche y pues sí son bucks. Entonces salé la ventana y la cerré bien me regresé a la cama. Pero ya una vez que me acosté en la cama, me tapé volteé a ver las ventanas que me quedaban de frente y la ventana de la derecha me daba igual, o sea, las dos estaban igual de oscuras. No se veía absolutamente nada afuera, pero la ventana de la derecha me daba igual y la ventana de la izquierda me daba mucho miedo, así, miedo inexplicable, me daba fe en el pecho. Entonces veía yo en la ventana de un lado y dije a lo mejor. Yo me estoy sugestionando, o sea por lo de la foto o no sé. Entonces, pues, a lo mejor soy yo, pero por qué una ventana me da miedo y la otra no bueno, pues no sé, pero me estaba ya ya como secuestrando el miedo. Dije no, no, No, No, O sea, no puedo estarme como clavando en esto. Y entonces agarré las cobijas y las hice polas. Así hice un montoncito como abajo de mi barbilla, porque así acostada, pues me tapaba la vista hacia la ventana. No entonces ya no alcanzaba ya ver la ventana y podía estar boca arriba porque no me iba a poner de lado para no ver la ventana, porque iba a tener la espalda descubierta. Y eso me da mucho a mí. Entonces solo hice bolas, así las cobijas y ya cerré los ojos. Y ahí, con los ojos cerrados, empecé a sentir como que algo me miraba, pero me miraba encima de mí. Pero yo sentía algo, sentía como una presencia, sentía que algo estaba ahí conmigo y sentía que se asomaba a través del mueble de las mochilas, como si se estuviera así metiendo la cabeza a través del mueble las mochilas y me estuviera viendo entonces dije no, no, no, es que esto me lo estoy imaginando. Todo no, no, no cierra los ojos. Todo está bien tápate y de pronto me empiezan a llegar imágenes así como estas imágenes intrusivas. Dije que o sea, qué puede ser y me llegó clara la imagen de que era una mujer vieja de pelo muy largo, blanco encapuchada, pero pero que no es r estaba solo asomándose, sino que flotaba y metía la cabeza por el mueble y me veía de todas maneras igual me estaba muriendo de miedo y entonces solo me giré un poquito para no dar por completo a la espalda. Pero no estar viendo el mueble. Así de reojo tampoco ver la ventana. Entonces estaba yo hecho así como un fuerte ahí militar y este y me tapé y dije bueno, aquí no hay luz. No puedo cargar el celular, pero no me importa. Voy a sacrificar mi pila. Puse los audífonos, me los puse, puse la música hacia todo lo que daba a reventarme los oídos y dije así me voy a dormir. Entonces, antes de dormirme vi que eran como las dos con cinco minutos. Ya me quedé dormida y de pronto, así en mi sueño, empiezo a sentir que golpean la cama como si quisieran apagar fuego. Así si estuviera prendida la sábana con fuego y estaban así golpeando, volteando, golpeando la cama y cada vez más fuerte, entonces, en lo que yo reaccioné medio me desperté y la música tan fuerte con la que me había quedado dije qué está pasando, porque se está moviendo, quién está golpeando qué. Entonces puse pausa en el teléfono, me quité los audífonos y volteo. Aprendo la lámpara del celular y volteo y era la coordinadora a un lado de mí que estaba muy asustada golpeando la cama. Así estaba golpeando la cama, pero dice por qué qué estás haciendo. Me dices qué es el ratón. Aquí estaba yo me escuché era el ratón y estaba haciendo rueditas aquí y a un lado de mí y yo dije no puede ser. Es que es la tercera vez que me despierto de esta noche y entonces le dije. O sea, pues vamos a revisar. O sea, no había ratón. No había ratón por ningún lados. No había o sea, cuando hay un ratón, pues dejan rastros no y no había rastro de ratón por ningún lugar. Dije bueno, pues a lo mejor empezaste a golpear y se asustó y se fue o el chiste. Es que ya aquí ya no hay ratón. Los reviso el celular eran las cuatro de la mañana. Dije ya por favor, o sea porque aquí amanece a las seis de la mañana. Las niñas se despiertan súper temprano, o sea me quedan dos horas de sueño. Entonces ella se recarga en la pared y se tapas hasta la barbilla y me voltea a ver con unos ojitos, así como de los del gato con botas y me dice me da mucha pena pedirte esto, pero te puedes quedar despierta por amigo. Es que ya no voy a poder dormir por qué me hiciste buena diós mía dije bueno, está bien vamos a platicar. Bueno, esa noche nos hicimos mejores amigas porque nos contamos absolutamente toda la vida. O sea ya era sacar temas de plática de donde se nos ocurriera para no quedarnos dormidas. No o bueno que yo no me quedaba dormida, porque ella se va a quedar muy despierto. Estábamos platicando y que su hermano y que mi mamá y todo estábamos con muchos temas y de pronto se escuchaba como si por fuera de la cabaña, atrás de nosotras, alguien con una rama raspara la pared eso es de un lado y luego el otro. Y me dice qué es eso Y yo, pues, seguro es el aire. Hay un árbol aquí, atrás de nosotras las ramas donde está raspando la pared. Ah pues, sí, verdad, sí, sí, seguro es eso. Yo no dije nada más y se escuchaba todo el tiempo que estuvimos platicando, se escuchaba ese como que raspaban. Llegó un momento en el que ya lo ignoramos porque era mucho, o sea, cada momento estaba ese ruido justo detrás de nosotros. No se escuchaba arriba, no escuchaba baco, ni se escuchaba de lado ni en el techo, o sea, era atrás de nosotras que se escuchaba como que raspaban la pared seguimos platicando y las niñas, de pronto una niña empezó no, no, no, déjame, no, no, no hablando dormida y las dos pues nos volteamos a ver y dijimos pues ahora está soñando feo y ya le hicimos así de debajo jazz. Todo está bien, está soñando es Y ya la niña como que se empezó a calmar y se quedó dormido otra vez y de pronto una voz diferente, o sea, otra niña, empezó no. No, déjame, déjame no, no déjame en paz, no, no, Y las us entonces todo está bien. Y otra niña no, no déjame pas no, no, todo está bien. Pres Ya estábamos pensando que en realidad no estaba nada bien. Pero pues no no sé vamos a mover de la cama y entonces fueron como cinco niñas las que así una por una, empezaron a decir no. Déjame no, no. No. Así pataleando, se escuchaba que se movían, pero sus voces se escuchaban dormidas y se calmaban y se iba como bajando la voz de volumen. Entonces, pues sí, o sea, evidentemente, estaban hablando dormida. Se quedó todo en silencio y seguimos la plática y dije no esto tiene que continuar. Ya yo tampoco ya voy a poder dormir. Entonces vamos a seguir platicando algo parecía estar molestando a las niñas. Yan y la coordinadora estaban por ver de lo que era capaz de hacer. Su historia continúa después de esto. Quédate con nosotros. Las niñas estaban dormidas en slipping bas. Entonces no te mueves en el clipeping back y suena porque son como plásticos. No entonces, cada vez que la niña se movían, se escuchaba el rosar de la tela, pero en ese momento no se escuchó absolutamente nada de movimiento y nada más. Salió volando una bolsa de papitas de la litera hacia la pared de la pared donde estaba el mueble este de las maletas. Pegó en la pared y cayó hasta el piso. Bueno, las dos brincamos y me dijo que fue eso y yo puse es una bolsa de papitas. Ahí está. Pero por qué por qué salió volando porque pues no sé a lo mejor. Una niña la pateó y solo salió volando. Le estaba picando y entonces la aventó. No lo sé, pero o sea, es una bolsa de papitas y salió volando. El mueble era bastante alto. Entonces tuvo que haber pasado entre el techo y el mueble, la bolsa de papitas y lograr estamparse en la pared yca ir al piso. Pero bueno, nosotros yo le dije que así había sido a la coordinadora, porque ella estaba realmente muy asustada. Volteamos a ver las ventanas y ya vimos un poquito. Claro, el cielo hacía cuando apenas se empieza a poner gris y en ese mismo instante nos salimos de las cobijas, nos pusimos las botas, las chamarras, las bufandas, todos nos salimos, agarramos cepillos de dientes y salimos al jardín, porque bueno, ahí al cerro, porque estaba ya sofocante ahí en la cabaña. Estaba muy terrible. Lo que se sentía estaba tenso, estaba denso. Ya teníamos mucho miedo. Nos lavamos las caras, nos cepillamos los dientes, ya nos paramos allá fue y le dije sabes qué me quiero ir a fumar un cigarro me acompañas. Sí vamos entonces para para ir a fumar. Ahí, pues no se puede dentro del campamento. Entonces tienes que salir como una un pequeño camino en el cerro por fuera del campamento y hay unas piedras con un árbol que quedan justo enfrente de unas antenas. Es el único lugar donde hay señal ahí para el celular. Entonces, pues ya fuimos con los celulares, fuimos a las piedras. Yo me fui a mis cigarros. Estábamos checando los mensajes y de pronto nos quedamos en silencio. Bloqueamos los celulares y voltear Y me dice verdad que nada de lo que me dijiste anoche era cierto. Y yo por qué me dice, pues no sé, o sea, yo te veía en tu cara que querías tranquilizarme, pero pero ninguna de las explicaciones que me diste tenían como mucho sentido. Me dice tú, pues, como sabes de esas cosas, entonces qué fue que fue lo que pasó anoche, o sea, porque qué tanto pasó en la cabaña. Y le dije, pues mira, yo no sé qué pasó en la cabaña, pero te voy a contar le conté lo que me pasó a las dos de la mañana con la ventana y con esta imagen que se me metía en la cabeza de la mujer y le dije bueno, piensa en la rama que estaba raspando atrás de nosotras, o sea, la cabaña está adentro del cerro, atrás de nosotras, en esa pared solamente hay tierra, solamente es montaña, no está descubierta esa pared y no hay un árbol que raspe la pared, o sea, tendría que haber sido un popo con herramientas para hacer sonar la pared o sea, no había nada. No sé si es cierto y le dije. Y después las niñas dijeron que había una cara en la ventana y yo les dije no son los niños. No sé qué. Pero si te asomas a esa ventana, o sea, es muy pequeña, es muy muy, muy angosta. La mitad es tierra, porque hasta ahí llega el cerro y la otra mitad apenas se alcanza a ver y está súper sucia entonces para ver una cara ahí, o sea, para que un niño alcanzara a meter toda su cara y a asomarse, pues está difícil. A lo mejor, no es imposible, pero está difícil. Ok y me dice y la bolsa de papitas qué yo, pues yo no sé. Pero hasta arriba del mueble hay mueble es muy alto y antes de salir de la cabaña, yo me asomé a ver el mueble. Hasta arriba hay unas figuritas de barro y las moví no están pegadas. Entonces, si la bolsa salió volando, o sea, si le una niña pateó la bolsa y pasó entre el mueble y el techo, pues tuvo que haber tirado alguna de esas figuritas y no tiró nada nada. Solamente fue la bolsa que pasó y se estrelló en el piso. Pero bueno, sí pudo haber sido alguna de las niñas que la arrojó. Yo no sé y por qué las niñas decían que no hay que no. Yo no sé si algo las estaba molestando, pero sí fueron muchas niñas las que dijeron dije, pero sabes qué? No podemos hablar de esto con las otras maestras. No lo podemos contar a nadie, porque tú, si no quieres volver a venir, no vienes. O sea, esto fue tu decisión. Pero sí, es obligación de las maestras venir cada año a quedarse con los niños. Y yo ya no regreso, yo me voy a vejar, yo ya voy a renunciar. Y entonces, pues ellas iban a tener que regresar y no las vamos a asustar de esta manera. Sí, tienes toda la razón. Sí, bueno, no vamos a decir nada y todo. Nos regresamos al campamento y ya estaban desayunando, nos sentamos en una mesa sola y entonces ahí estábamos las dos, como el zorrito que veía el zapato, así todas ojerosas y todas pensativas. Y en eso llega una de las maestras. Ella siempre despierta súper fresca. Además, le gusta bañarse con agua fría. Y entonces, cuando llega a de señor Ra, ella llega bañada, maquillada, súper fresca, feliz, todo bueno sin esa niñas. Y esa vez llegó toda greñuda, toda dormida, todo ojerosa, toda mar y se sentó igual que nosotras a ver hacía el piso y le dijimos qué tiene es qué te pasó. Ay, no es que pasé súper mala noche, o sea, me desperté dos veces. La primera vez estaba soñando feo yo ajá dices que estaba soñando, que estaba dentro de la cabaña, pero afuera se escuchaba un ruido, como si rasparan la pared con una rama. Y entonces yo abría la puerta de la cabaña y de frente veía unas manos viejas, solamente bellas, sea lo primero que veía. Eran unas manos muy viejas así arrugadas manchadas. En una mano tenía algo sangriento, como un hueso con sangre, como con pedazos de carne, todavía pedo, pero eran huesos chiquitos, me dice como si fueran de bebé y en la otra mano tenía un cuchillo, como con sierra, Y eso es lo que estaba raspando el hueso con el cuchillo. Eso era lo que se escuchaba la coordinadora y yo nos volteamos a ver y dije no. No, no puede ser. Y entonces cuando dice la otra maestra, cuando levanté la vista y vi quién era lo que estaba haciendo. Era una mujer muy vieja de pelo largo blanco encapuchada y estaba parada ir raspando los huesos que parecían de n bien. No solo voltea a ver a la coordinadora y le dije no, cállate con la mirada. No, no, Y sí ya o sea como que accedimos a quedarnos calladas en silencio y nos dice esta maestra. Y entonces en eso, pues al susto, me desperté y vi y eran las dos de la mañana. Ya después me pude volver a quedar dormida, pero empecé a soñar feo otra vez y soñé que mi hermano estaba lastimado por en algún lugar de aquí, por el cerro, que estaba gritando y pidiendo auxilio, pero no se alcanzaba a ver. Y entonces yo salía a buscarlo y seguía su voz, pero no lo encontraba. Estaba perdida. En el cerro. Había mucha neblina, habían como figuras negras en la neblina yus no. Y entonces en eso me desperté, dice y chequé el teléfono y eran las cuatro de la mana y entonces nos quedamos allí en silencio Y llega otro maestro en el que se quedó con los niños y pues, como ya nos había contado, la historia de terror, la otra maestra de sus sueños, pues nosotras con curiosidad le preguntamos y qué tal pasaste la noche al maestro y el Maestro nos dijo que durmió muy bien, pero que hubo dos momentos en los que se despertó porque estaba tapado así hasta la barbilla, pero sintió mucho, mucho, mucho frío en la cara y ese se s s lnl la nariz horrible, como si tuviera un aire acondicionado en la cara. Entonces me desperté, pues no había nada. Había como un hito que te sale cuando hay mucho frío, así dice había eso dentro de la cabaña. No había nada más. Revisé y eran las dos de la mañana y luego me volví a dormir y me volvió a pasar lo mismo. Me desperté con la cara muy helada y revisé y eran las cuatro de la mañana. Dije no. No, No, es que esto es demasiada coincidencia para habérmelo imaginado todo. Y además, estaba yo con la coordinadora que estuvo conmigo o ahí ya lo vivió conmigo. No fue solo mi imaginación. Y entonces ya nos volteamos a ver la coordinadora y yo dijimos ya vamos a contarles. O sea esto necesita salir de nosotras. Entonces les contamos todo lo que pasó. Les contamos las horas en las que pasó. Estábamos todos asustados. Estaba la directora escuchándonos desde otra mesa y este hi hice a SNS cerca y nos dice me dijo a mí eso te pasa por estar viendo cosas de terror todo el tiempo y por estar diciendo cosas de miedo y por escribir lo que escribes, porque no sé qué? Y tus dibujos también dan mucho miedo y entonces tú solita te asustas y mira ya cómo pusiste los demás. Bueno, me puse una regañizo, regañiza entre broma, pero sí, en serio no y me decís que es que tú siempre estás con esas cosas y por eso tú solita te asustas. Velo de anoche con la foto. Fuiste tú que dijiste que hay que una figura en la ventana y no sé qué. Te quedaste sugestionada y después mira ya asustaste a todos. Yo ya no le dije nada, dije sí, sí, así, a lo mejor tienes razón. No lo sé, no sé qué pasó y me dice mírame a mí, yo dormí súper agusto en la cabeza. Nada más. Me levanté dos veces al baño, a las dos y a las cuatro. Bueno, todos nos volteamos. Cebrilla o sea solamente nos reímos, no, o sea porque ella también le pasó solamente que jam s servior fue y bueno preguntando después, o sea porque yo me puse a entrevistar a toda la gente del campamento que era lo que había pasado. Ahí se habían cosas. Hay un señor que les ayuda en el campamento de que a cortar leña y a traer el agua del pozo y poner en los valdes ahí para que se laven la mano y todo no. Entonces, ese señor es de una comunidad ahí cerca y entonces dije este. Este es mi gallo. A este le voy a preguntar. Dije oiga, aquí hay brujas y me dijo ay, sí, hay muchas. Hay muchas, dice yo yo cuando cuando vengo a trabajar, tengo que salir de mi comunidad a las dos y media de la mañana para poder llegar aquí a las seis de la mañana y vengo caminando. Entonces, en vez de agarrar los caminos que me va a tomar más tiempo, cruzo los cerros y siempre que voy caminando sobre los cerros, hay brujas en los árboles, o sea, pues él los describe como estos pájaros gigantes que están ahí en las ramas de los árboles guiéndolo como así, negros abrazapados, dije, pero no son buitres o algo así. O sea, no son como aves que a lo mejor esté pensando ustedes que son brujas. No me dice, o sea porque yo conozco a las aves de aquí de la sierra. O sea, hay lechuzas, águilas, si hay alcohol y si hay, o sea, si hay aves grandes, pero estas son muy grandes. Estas son del tamaño de personas y siempre hay dad tres paradas en cada rama de tres. Entonces cuando camino, pues solo bajo la mirada y no las volteo a ver y me dejan pasar si es el señor dice, pero esa siempre las veo siempre que vengo caminando para acá, siempre las ve y dije oiga y aquí se murió. Alguien sabe si han habido fallecidos aquí y me dijo sí. Pero eso pregúnteselo al dueño del campamento y entonces me acerqué con con el profe este señor así como muy amigable, él siempre es muy lindo con todas las personas y no se atiende muy bien y entonces le dije oye aquí ha muerto a alguien y me dijo sí, sí, sí, sí. Hace hace algo unos años, todos los guías y yo estamos certificados en muchas cosas, o sea, no nada más. Tenemos una tiroleza y un rapel, no o sea. Estamos certificados en espriología y estamos certificados en paracaidismo Y entonces dicen mientras no hay gente en el campamento en la temporada baja, pues nosotros hacemos todas esas cosas por nuestra cuenta para divertirnos. Y entonces un día fuimos a ser paracaidismo y vamos todos los guías arriba del avión. Nos empezamos a aventar todo muy bien, pero el último no se le abrió. El paracaídas y el de emergencia se enredó. No sé algo pasó y no se abrió. Y entonces, pues, cayó y murió. En ese instante murió y yo de verdad sí dice él. Él era sordo, muda y siempre en el campamento me había preguntado yo por qué cada vez que vamos a cenar o a desayunar o hacia alguna comida, nos dan una contraseña en lenguaje de señas para que nos dejen pasar el área del comedor. Entonces ahora entendí o sea era en honor a él. No era para honrar, pues a este profe, que a este guía que murió ahí en el campamento. Y entonces le dije profe, le puede enseñar una foto y le enseñé la foto de la noche anterior y le dije ahí en la ventana hay a alguien le parece conocido y me dijo es él. Es él. Él siempre está aquí y él nos mueve cosas y tira cosas de la cocina y mueve la taza, si tira el café y dice ese de la foto es él, es su estatura, es su corto de cabello, es su espalda. Es en él estaba convencidísimo de que en la foto había salido este guía que había muerto y yo no puede ser o sea aquí ya está saliendo toda la vida. Ya después me puse a platicar con más guías y todos me contaban así de que sí. A veces en la noche se escucha que te dicen tu nombre. A veces te escucha que te hacen chichuch no este. Pero pues bueno, ya, al pasar de los años te acostumbras y ya no le haces casa esa mañana, pues ya como a las once y llegaron los camiones por nosotros, la directora me dijo no le vayas a contar esto a nadie más y le dije sí, ya lo sé, porque ellos, si vienen yo ya me voy muy bien, perfecto, me dice, pero no más por curiosidad qué era lo que te imaginabas bien, Metiche y le dije pues o sea, era una mujer vieja de pelo, largo, muy largo, blanco encapuchada de negro y este o sea, si sus manos arrugadas a su cara, arrugada todo todo, pero muy vieja. O sea, no era una anciana. Era era así como como de otros tiempos, pues así muy muy, muy, muy muy marcada de su cara, muy bien ok y ella nos subimos nosotros al camión y nos fuimos y pasaron los días y cuando regresó por fin la directora del campamento, ella normalmente se queda toda la semana. Me dijo oye qué crees que le pregunté a uno de los niñitos de la comunidad de abajo si él sabía si se contaba en historias de terror ahí, en esa comunidad, o qué. Y el niño me dijo ah sí, claro, aquí hay una bruja, una bruja que a todo no molesta siempre a mis hermanitos, siempre los molesta cuando están dormidos y siempre dicen no. No déjame no. Y a mí me ha molestado también. Y le dice a la directora y cómo se ve tú la has visto, dice niño, yo no la he visto, pero dicen que es una mujer de pelo largo blanco encapuchada de negro y es muy, muy, muy vieja y que se lleva a los niños para raspar los huesos. Bueno, me lo dijo, Mira, yo me moría, yo dije bueno, Bendito, Dios, yo no tengo que volver a este lugar nunca jamás hasta marzo de dos mil veintitrés que regresé a trabajar al mismo lugar, al mismo colegio, y me tocó ver el campamento con los nishs, pues estoy ya trabajando aquí es mi obligación y entonces fui y en ese momento es cuando decidimos quién se queda en qué cabaña. Y en esa junta estaba el profe, el dueño y su hija ella también es día de ahí y dijeron así de que, pues, qué cabaña van a querer o qué dónde se van a quedar y yo dije yo donde quieran, pero no en la cabaña dos, por favor, no en la cabaña dos. Y entonces veo que el profe y su hija se voltean a ver como con una sonrisita. Y luego me voltean a ver y me preguntan los dos por qué te asustaron en la cabaña dos, y yo sí me asustaron horrible hace cinco años. Ah ok, o sea esas veces que en la conversación sabes que haya algo oculto, algo que no te van a decir. Yo dije, o sea esto, esto seguro, pasa todo el tiempo. Obviamente, pues no le van a decir a nadie, pues es un negocio. No, pero sí, o sea, para ellos no fue sorprendente. No fue como uy cuéntanos qué te pasó, o sea, solamente fue como ah también te pasó alban a cabañandos. Bueno, te ponemos en la cabaña cuatro, ya me quedan otra cabaña. No me pasó nada, que yo sepa, no pasó nada ahí en esa, en esa otra cabaña. Pero este pero sí, sí fue. Sí, fue muy terrorífico esa esa vez que fuimos. Pero sí sé que fue muy real y muy horrible. Y ahora que volví a ver a la coordinadora me dijo oye te acuerdas de nuestra noche en el terror, en el campamento. Y yo sí, verdad, que sí fue real, porque estos cinco años yo me estuve como engañando a mí misma y diciéndome, pues a lo mejor no fue no a lo mejor, lo soñé, me lo imaginé, estoy exagerando como cuestionándome a mí misma y me dijo no. O sea, yo estoy segura de que así fue. Yo estoy segura y todavía me acuerdo con mucha playa. Cuéntame tu historia por medio de terror, Historias reales punto com también te dejo mi información de contacto en la descripción de este episodio. Si te gustó, déjanos cinco estrellas y siga el podcast para recibir la siguientes historias. Muchas gracias por escuchar. Nos vemos

