Una Bruja en el Rancho de Mis Abuelos

Una Bruja en el Rancho de Mis Abuelos

Susana nos cuenta su relato en un pueblo de México. Una bruja la perseguía a ella y a su familia. Cuerámaro, México. 1994. Cuenta tu historia en: TerrorHistoriasReales.com
En los pueblos de México, gente que ha vivido por generaciones en los mismos campos y con los mismos vecinos. Cuentan historias. Algunas de estas dicen que solamente ocurren en la oscuridad de la noche. Mi nombre es Edwin, y Susana nos cuenta su historia de terror. Mi historia empezó cuando yo tenía como trece años, mil novecientos noventa y cuatro. Eso fue en México, en una ciudad que se llama cuerámaro, pero fue en el rancho de mis abuelos. En ese tiempo yo solía quedarme ya a veces con mis abuelitos porque, pues mis papás vivían como en la ciudad. Nosotros vivamos como una ciudad y pues íbamos a visitar a mis abuelos por parte de mi papá y ellos vivían en un ranchito cercano, pues no había baños, no había toilets, no había cosas así, éramos pobres y todo entonces nosotros solíamos tener detrás de las casas. De allá de los ranchos hay unos como se les dice le trinas o algo así. Hacen como unas casetitas con yo. Me recuerdo que eran como costales que tenían alrededor para tapar cuando que nadie viera, pero esos lo ponían como muy lejos para que pues la pesté y eso no se viniera para acá, para las casas. Pero en la noche salíamos solamente atrás de las casas por los perros, por pues por otras personas que quizás puedan pasar por ahí que no vieran. Pero también en ese entonces había como una mil pa atrás de la casa de mi abuelito. Tenían como terrenos grandes y esta mil pa estaba sembrada de maíz. Me recuerdo que el maíz estaba ya en los últimos de que ya no estaba verde está, ya estaba seco, estaban empezando a cosechar las cañas del maíz, lo estaban empezando a tumbar, pero todavía había bastante parada y yo me quedé allá en la casa de mi abuelito en la noche. Me recuerdo ese día en particular, yo casi no soy como de salir mucho al baño por la noche, pero esa vez recuerdo que me desperté porque mi prima estaba despierta para ese entonces eran, como yo creo, las dos tres de la mañana. Mi prima estaba despierta y ella empezó a llamarme y como me decía sus años, o sea, mi nombre es María, pero me decía Susana y Usana. Pero me despertó y me dice acompáñame al baño. Y ya pues, salimos nosotros y nos fuimos atrás de la casa porque, como digo, no nos queríamos ir hasta las letrinas estaban muy lejos. Entonces fuimos detrás de la casa y ahí estábamos las dos. Entonces pues ya hicimos lo que teníamos que hacer y estábamos así sentadas. Y me recuerdo que ella me dice ves esa luz que se ve allá y a lo lejos de la milpa como por entre las cañas del maíz, se veía como una luz, como que se paseaba de un lado para otro, de derecha a izquierda y de izquierda a derecha y luego como que se hacía para enfrente y para atrás, como enfrente de nosotros. Pero a lo lejos digamos, como yo creo, media milla, algo así y yo le dije sí, y yo pensé que era como alguien que nos estaba expiando. Yo me paré y me dirigí hacia donde estaba como la luz esta yo empecé así como a caminar y mi prima lo que hizo es que ella salió ocurriendo y se fue para la casa, para adentro de la casa y yo, entre más, me iba acercando como que la luz empezó como a quedarse quieta, como así estática, sin moverse, como yo pensé que era alguien yo dije le voy a decir a mi abuelito si está ahí alguien. Yo lo voy a acusar y empecé yo, pues, como a gritar y todo esa luz como que se apagó. Y yo pensé bueno, está todo bien, pero de repente vi como una figura, así a lo lejos que se me dejó venir, así como si fuera no sé como si fuera un costal volando y se me dejó venir hacia mí, hacia donde estaba yo entonces yo, como estaba de frente hacia donde estaba esa figura? Quise voltearme para correr. Pero había, como digo, había cañas tiradas entre los surcos del terreno. Había cañas tiradas, Y eso entonces yo me tropecé con una y caí de espaldas hacia el surco, o sea, hacia la tierra, cuando yo quedé así como despierta y yo me quedé inmóvil, o sea, no me quise mover porque me dio bastante miedo. Me sentí como un terror dentro de mí, como si fueran escalosfríos y de repente, hacia arriba de mí. Digamos que yo pienso que fue como a unos pocos centímetros de mi cara, vi como la cara de una persona, pero era así como no te sé explicar. Era así como como si fuera una viejita, pero con una cara mucho más arrugada, muy blanca. Los ojos los tenía blancos, como si estuviera seca, como si fuera una persona seca. Así pasó así encima de mí y otra vez volvió para atrás y como que se quedaba y empezaba a oler. Y entonces yo fue cuando yo me espanté para eso, mi abuelita ella salió y con mi prima mi abuelita empezó ella como a rezar y se hincó esa cosa que incluso para mí no era como no era como una persona, o sea, aparecía una persona, pero no era porque estaba volando yo no podía creer lo que estaba ahí viendo se empezó a ir, pero yo recuerdo ese olor tan peculiar como a estiércol de Vaca y como a tierra y cada que yo olía a eso y siempre tengo pensado eso. Mi abuelita era una persona que ella no creía mucho como los embrujos y cosas así, pero en esos momentos, pues ella sabía cómo ayudar y me recuerdo que ella empezó a rezar, se hincó y no más hizo como una señal de la cruz hacia donde estaba esa como personaje allí y se fue después se vio como una luz, nada más que se fue y se retiró de ahí de donde estábamos nosotros. Y esa no es la única vez que he visto lo que se dice a una bruja o una persona que hace cosas malas y que pueden volar. Y todo eso iba yo con mi abuela y unas primas también de la ciudad de donde yo vivo. Vivía hacia el rancho de mi abuelita y eso era en la noche. Eran como pues, aproximado las seis siete de la noche y ya estaba como oscureciendo en ese entonces había muchos, o sea ya las cosechas ya estaban terminadas, ya estaba todo tumbado, ya no había, o sea no se veían muchos árboles, o como vegetación a los lados, porque eran puros terrenos, puras tierras, sin nada sembrado, ya todo ya estaba cosechado Y íbamos nosotras caminando. Cuerda ese camino largo que se veía que con la luz de la luna se veía así todo como bonito, porque los campos se veían así como alusados y como sin nada y hasta las tierras, como que brillaban un poco. Nosotros íbamos caminando y recuerdo que íbamos platicando yo con mis primas, mi abuelita, iba con una tía mía y todo y pues íbamos tranquilas. Y porque pues no pasaba nada, de repente, por encima de nosotros. No más se escuchó así como un ruido, así como de que y otra vez para atrás y como que otra vez, así como ese mismo ruido, así como si algo nos pasara por encima Y yo pensé a lo mejor es un no sé, un tecolote o un búho, como les dicen, no sé cómo los conozcan, porque, pues eso suelen ser grandes a veces y cuando pasan, pues como las alas están grandes, pues hacen ese ruido. También y pensaba yo que era eso, pero de repente, a lo lejos vimos así como pues, una luz se ve porque se ve como una luz rara, como roja. Y yo, pues, no puse mucha atención a eso porque yo pensé, no sé un avión algo así, no sé, o sea, no tomé tanta importancia de eso, pero volvió y nos volvió a pasar otra vez otro como otra cosa, así que se escuchó el mismo ruido y mi abuelita fue cuando ella dijo caminen más recio, dice no voltean a ningún lado, no vean para arriba solamente caminen más recio y se agachó ella y ella se usaba sus unos zapatos como tipo tenis, que pues tenían unas agujetas. Entonces ella lo que hizo fue que agarró la bujeta de su zapato de su tenis y nos dijo sigan caminando, sigan caminando. Entonces ella nos alcanzó. Cuando nosotros empezamos a caminar la esperamos un poco Mientras ella hacía eso, empezamos a caminar más rápido. Recuerdo que en ese camino largo que se veía siempre era se veía como a los lados y en un terreno había camino de pinos metido hacia adentro, hacia la mano como para la izquierda. Voy caminando, digamos de frente y a la mano izquierda. En ese camino se ve un camino adentrado, así como con puros árboles, puros finos a los lados. Me recuerdo qué es Era muy peculiar y digo que eran pinos, porque así literalmente era el camino entrante, así para como para el terreno, y había puros pinos. Así, después de esos pinos, yo vi como en el terreno, en la parte de encima, como un personaje, así como como brincando, pero en el en el aire, o sea, cómo brincaba así, porque no es cierto que andan en escoba ni nada de eso. Están como brincando en el aire, pero se ponen como unas capuchas negras. Eso sí. Yo sé que sí, porque eso es lo único que yo veía. No se le veía a mano, no se le veían zapatos, no se le veía nada, solamente como una capucha negra. Bailando a lo lejos y me recuerdo que yo me quedé mirando y me dice mi abuelita no miren. Les dije que no miren. Entonces ella empezó con la agujeta del tech y que ella tenía. Yo veía que ella estaba haciendo nudos y ella estaba rezando. No sé qué era lo que decía exactamente, pero ella empezó siendo todo eso. Y cuando íbamos pasando exactamente por donde estaba ese personaje hacia un lado, hace cuenta que ella hizo como un nudo, como más fuerte y dijo en el nombre de Dios sea amén y lo apretó así bastante, o sea como si agarrara algo así le hiciera, pero rápido que o sea así fuerte y en eso se cayó esa cosa que estaba así brincando en el aire, se cayó en el suelo porque se vio. No sé como cuando algo muy pesado se cae en tierra floja que hasta levantó tierra porque así se vio y se escuchó así como un estruendo así muy fuerte y el aire la tierra levantada. Entonces mi abuelita empezó a decirme dice vámonos rápido, dice caminen ella agarró esa bujeta hecha nudos y la enterró en la tierra, allí donde donde exactamente íbamos pasando y que estaba el persona este o la bruja, la enterró allí y nos dijo y vámonos rápido, vámonos caminando, porque cuando se desate, dice nos va a seguir, pues nosotros nos quedamos así como que como que nos va a seguir, que nos va a seguir, nosotros no sabíamos ni qué estaba pasando. Bueno, Obviamente, mis primas ellas sabían, porque ellas, pues, están más acostumbradas a que allá, en los ranchos hay muchos tipos de cuentos de que brujas y ya han visto espantos y cosas así, pero yo no sabía como lo que era una bruja, sino hasta que pasó eso, Y eso fue lo que me dijo mi abuela que esa persona o ese personaje, esa bruja, había sido la que nos había estado fiando a mí, a mi prima y nos estaba siguiendo. Pero, pues, desgraciadamente, para otras personas, a mí no me pasó nada, ni a mi prima, pero a un primo mío sí como que se lo llevaron y cuando regresó, él regresó man o sea, cuando lo regresaron las brujas estas, él regresó muy mal, o sea, Es muy muy inquietante el cómo las cosas pasan. Susana solo tuvo un encuentro cercano con estos seres, algo que ni ella misma podía creer. Pero cómo nos advierte. No todos somos tan afortunados. Su historia continúa después de esto. Quédate con nosotros. Está uno tranquilo, no pensando en cosas malas. Y mis primos, pues lo mismo o sea, ellos se iban. Yo pienso que esta misma bruja que nos estaba siguiendo a mí a mi prima, pienso que ella vio a mi primo y como mi primo siempre allá, pues tienen animales, tienen chivas, vacas, pues muchos animales, y mi primo lo que hacía en las mañanas se iba al campo, a cuidarlas para que los animales pastaran y comieran, y él se iba, como a lo lejos, hacia los cerritos, a donde había más alimento para los animales. Recuerdo bien que fue en el noventa y cinco, en el año de mil novecientos noventa y cinco, qué pasó esto con mi primo, cuando él se fue a llevar los animales a pasturar, como se dice, a comer llegar. Él siempre llegaba. Digamos a eso de las cuatro o cinco que ya era hora de que comiera, porque él se iba muy temprano de mañana, como a las cinco de la mañana, y llegaba como a las cinco o seis más o menos se ría. En particular, estábamos con mis papás, toda la familia. Estábamos ahí. Era un para el tiempo de la pascua, porque me acuerdo que estaban haciendo en ese tiempo. Se hacen mucha comida con todo como de cuaresma se dice ella en México, como puro pescado, camarones nopales, o sea mucha comida típica mexicana. Estábamos compartiendo todos, toda la familia. Y pasaba el tiempo y no llegaba a mi primo y seguía pasando y no no llegaba. Se llegó la hora de la noche y mis dos tíos y mi papá y dos primos más fueron a buscarlo. Lo que dijeron a lo mejor que se haya torado con algo allí con los animales y pues tenemos que ir a ver a ayudarle siquiera arrear los animales y se fueron, pero pues no llegaban y ya cuando llegaron, pues estaban asustados porque lo único que encontraron fue como su lonchera su comida intacta y en el arbolito donde él la colgaba, y un suéter su suelte de él y encontraron la ropa de él tirada, así como a lo largo del camino, y empezaron a ellos a preocuparse de que pasó, porque los animales llegaron primero, o sea, que mi primo no llegó, pero los animales y llegaron. No sé cómo es que ellos llegaron, pero sí llegaron. Entonces fue cuando mis tíos y mi papá salieron a buscarlo y dicen preocupados. Ellos llegaron con las cosas de mi primo y todo y todos, obviamente, nos pusimos muy mal. Nos empezamos a preocupar de qué había pasado. Mi tío salió inmediatamente porque, pues mi primo tenía como unos catorce quince años, los dos yo y él éramos de la misma edad, más o menos. Él era un año mayor que yo y mi tío pues se preocupó por él y la policía por la estación más cercana era en la ciudad donde yo vivía. Y ahí, pues, el ranchito estaba como una media hora, más o menos. Entonces mi tío tenía que agarrar su carro, su troca, y él salió a buscar a un poli, a la policía, porque él pensaba que le habían. No sé le habían hecho algo a su hijo o algo así, pero así pasaron las horas. Esa noche no dormimos al día siguiente estuvimos buscando todos fuimos al cerro, estuvimos buscando, No encontrábamos ya nada, nada, absolutamente nada. Y pues así siguieron pasado. Pasó esa semana y como a mediados de la semana que entró después de eso, mi primo llegó por la parte detrás de las casas de mi abuelito, de mi abuelita, donde había muchos terrenos, donde estaba como el terreno de ellos que ellos sembraban y todo, y él llegó literalmente como pues, él llegó caminando, pero así como no sé, como oído, como pensativo, como ni llegó llorando, no llegó preocupado, no nada, O sea, él llegó como normal, pero en tipo que tú sabes, como cuando uno se le va el dicen por ahí el alalan te quedas así pensando, no sé, y él llegó así o sea, él llegó, se sentó, pero él estaba o sea, no estaba completamente desnudo, porque tenía o sea tenía su cabeza donde estaba. Eso sí, estaba bien sucio. Él olía mucho a popó de pollo y estaba como tenía plumas pegadas en su cabello, en sus axilas y tenía muchos plumas de pollo también en sus como pues en todo su cuerpo. Recuerdo muy bien. Entonces, pues nosotros corrimos a ver qué. Qué, pues abrazarlo y a ver qué le había pasado y le empezamos a preguntar cosas y él decía qué. Él le empezaba así como qué traen o por qué es tan así nos hablaba y decir por qué me pusieron esto o qué me hicieron por qué estoy así Y nosotros, pues nosotros le decíamos es que no estabas aquí. Tú no estabas aquí qué te pasó? Quién te llevó, qué te pasó? Y él decía no. Yo estuve aquí, estaba ya atrás jugando, decía él le gané no sé quién a las canicas y nosotros nos lo quedábamos mirando, así como que quién no se verá él. Pero de allí él ya no reaccionaba un poco mejor, ya estaba como un poco más, no sé, como un poco más tonto y de veces se quedaba como él viendo a lo lejos, o sea, como la vista alejada en blanco, como que no estaba pensando en nada. Dicen o sea, que a lo mejor, esa misma bruja que nos estaba siguiendo a mí, a mi prima pues lo agarró a él. Pero, como dicen o sea, no sé qué qué a qué se refieran de que no sirvió o algo. Así pues, quizás mi primo no le sirvió para lo que ella quería y pues lo soltó. Pero ya cuando lo sueltan, pues ya dicen que ellos ya no quedan muy bien de sus sentidos. Quedan un poco como no sé, como oídos y él sí tardó mucho para recuperarse. Recuerdo que lo empezaron a llevar con un para que le ayudara a hablar bien, porque no hablaba muy bien. Pasaban días a veces que uno le decía como le platicaba algo y él se caba así como que y como que no escuchaba pero no y ya después de días decía oh, sí, ya me acordé que dijiste así así y me quedaba yo así como que si eso fue como hace dos días que te dije y él decía no, me acabas de preguntar, ahorita, o sea algo una cosa así como esas otros nos espantaba bastante porque, pues, como digo yo, yo no creía mucho en esas cosas, ni en las brujas ni nada de eso. Pero después de allí, eso fue un poco más, más, mucho, mucho más tenebroso para mí el que yo haya visto a ese personaje esa como cosa y pensar o imaginarme el que lo que le pasó a mi primo me hubiera podido pasar a mí Y me quedo pensando desde entonces en todas las cosas que hasta ahorita he vivido y que me han pasado, y digo que eso fue de las cosas un poco más escabrosas y más macabras, porque mi abuelita decía que a quien quería era a mí o a mi prima, o sea, que yo pienso que esa bruja estaba buscando una muchacha mujer para hacerlos sus que los hacen como sus sirvientas. Por eso, mi primo estaba con las plumas del pollo pegadas en su cuerpo. Cuéntame tu historia por nuestra página de Facebook o Instagram y búscame como terror historias reales. Puedes enviarme un mensaje corto por Whatsapp o por correo electrónico también para recibir historias nuevas completamente gratis. No olvide seguir a este show en Spotify o en Apple Podcast. La parte dos de la historia de Susana la escucharemos en el próximo episodio. Muchas gracias por escucharnos. Nos vemos