Una sombra pegada

Una sombra pegada

Una historia de terror donde Lucia nos cuenta sus experiencias en la casa de su familia y el secreto que le fue revelado después de mucho tiempo. Sigue nuestras nuevas cuentas: Terror Historias Reales en Instagram y Facebook Cuéntame tu historia aquí: terror.fm/contar
Hoy Lucia nos cuenta sus experiencias mientras crecía en la casa de su familia. Cosas sin explicación sucedían constantemente, pero su familia guardaba un secreto de Lucía, algo que le contaron mucho después. Mi nombre es ed y hoy Lucía nos cuenta su historia de terror. Esta es mi historia. Ya tiene muchos años que pasaron. Yo tendría como doce o once. Yo nací y crecí en México. Nosotros siempre hemos vivido en Toluca. Durante nuestra niñez, nos cambiamos de casa mucho hasta que mi padre o construyó una casa cerca de la estación de la terminal de autobuses en Toluca. El terreno era nuevo. Mi padre construyó la casa, la diseñó, la construyó con su equipo, porque el es arquitecto, así que en teoría no había nada en esa casa. No tenía ninguna historia. Yo no recuerdo que me haya pasado nada a mí o a mi hermana viviendo en esa casa, que es una casa bastante grande, Tiene muchos pisos y en la parte de abajo tiene un garage. El garashe tiene acceso directo al patio de atrás. Si entras bolsa guan, puedes bajar por el garage, subes unas escaleras y ya harás al patio de atrás. Eso es tan importante. Ahí, junto al Barash, está la lavadora. Hay que bajar las escaleras cuando necesitamos lavar. Yo no recuerdo que me pasara nada de niña. Más bien fue cuando empezamos antes de la adolescencia. No yo tendría once o doce años. Vivíamos en esta casa mi madre, mi padre, mi hermana y mi abuela, la mamá de mi mamá. La casa no tenía ningún tipo de historia, pero de repente. Recuerdo que un día sí empezaron las cosas de la nada nos tocaban la pared como si el vecino estuviera clavando. Era muy extraño, porque eran normalmente a las tres de la mañana. Era un barrio bonito. Vivíamos rodeada de familia y amigos. No había ninguna mala vibra o ninguna mala historia. Le preguntamos a al vecino yo por qué hacía ruido a las tres de la mañana, y él decía que no, que él obviamente era muy tarde. No estaba haciendo nada más bien que él escuchaba que nosotros, desde el lado de nuestra casa, estábamos empujando muebles y pues su habitación estaba directa a la nuestra. Nosotros, pues éramos unas niñas, no teníamos ninguna razón para estar haciendo eso a las tres de la mañana. Entonces lo dejamos, pero después empezaron a pasar más cosas, cosas chiquitas, pero que después se fueron acumulando. Yo estaba en el cuarto de arriba haciendo cualquier cosa y mi hermana estaba hasta abajo. Mi hermana estaba lavando la ropa y yo, de repente escucho su voz y me dice Lucía, yo bueno, bande, Lucía, y bueno. Las personas que tienen hermanos sabrán decir que normalmente los hermanos no nos llamamos por nuestro nombre, Nos llamamos con apodos, no nos decimos. Ya sabes gordita, no sé hermanita, pero realmente no nos llamamos por nuestros nombres y menos el nombre completo. Pero era su voz. Oye, Lucía, yo comencé a bajar las escaleras y, de repente, a la mitad de la casa, veo que empieza su bien. Mi hermana le digo bueno qué onda me dice no tú qué quieres digo por qué dice, porque escuché tu voz que me estaba hablando Mariana. Mariana le digo bueno, pues es que yo no te hablé. Yo escuché tu voz. Dice no. Yo también escuché la tuya. Decidimos ignorarlo y continuar con nuestro día. Así pasaban cosas. Una vez estaba en la cocina, la casa estaba sola. Escuché que me tocaron tres veces adentro del closet. En la cocina teníamos un clóset muy grande. Vamos donde guardábamos los trastes y la comida era la tarde. Todas estas cosas pasaban durante el día o en la tarde. Solamente los ruidos en la pared pasaban en la noche. Todo lo demás pasaba durante el día. Así tranquilamente, escuché que alguien me tocaba desde adentro y yo pensé que era mi hermana, porque luego jugábamos a espantarnos. No saben una se esconde y te salta cuando no te das cuenta para asustarte. En este caso, abrí la puerta de la flose y no había nadie. Así como ya hay suficiente espacio como para que alguien se meta ahí, pero no no había nadie. Y bueno, qué haces no en esta edad yo ya tenía once o doce años, ya no era una niña. No es como cuando uno tiene mucha imaginación y te inventas juegos y ves cosas, pues por tu misma influencia. No. Esto ya era algo muy extraño a mí. En la noche me gustaba irme a dormir con mi abuela. Me despertaba, subía las escaleras a su cuarto y le decía que si me dejaba dormir con ella, siempre fui muy mala durmiendo me despertaba. Cuando mi mamá nos leía un cuento, yo no me podía dormir hasta que mi mamá terminaba de leer la historia. Mi hermana se quedaba dormida inmediatamente, pero yo tenía que escuchar qué estaba pasando. Entonces, siempre cualquier cosa me despertaba. Mi abuela me daba permiso de irme a dormir con ella, y su camara era muy dura. Entonces me gustaba muy firme. Al día siguiente era no me recuerdo, seguro, era fin de semana. Mi abuela era una persona muy religiosa que iba a misa todos los días. Recuerdo que desperté sola. No había nadie más en casa. Hablamos de las diez de la mañana, nueve más o menos. Mi abuela tenía muchos libros de naturismo de cuentos. Entonces tenía un libro. Ahí pues, junto a la cabecera y yo, pues por no quererme levantar lo, tomé y yo empecé a leer era un libro de historias insólitas, muy extrañas. Estaba leyendo un poco y me detuve en una historia que me llamó mucho la atención que era de una niña. No recuerdo en dónde, pero de seguro era Europa que decía que veía a duendes y que los duendes la molestaban, la hostigaban. La niña lloraba y nadie veía en los duendes. Solo los podía ver ella. En ese momento se empezó a quejar que los duendes la estaban mordiendo. Cuando veían las piernitas de la niña, se encontraban las marcas de los dientes y no había nadie. Me impresionó mucho. Dejé el libro y dije no. Esto está muy feo. Miré alrededor del cuarto de mi abuela. Mi abuela guardaba muchas cosas. Ella era acumuladora en la parte de arriba del clóset. Había muchísimas cajas de regalos de chocolates, cajas con cosas, tenía una tele tenía las paredes con unos clósets muy grandes. Casi llegaban al techo. Yo vi que las cajas se empezaban a mover. Lo primero que pensé fue dije no. Esto no es posible, porque las cajas se movían como si algo las estuviera quitando para poder pasar. Sentí horrible. Me tapé con las sábanas y empecé a rezar que es lo primero que piensa uno y pensaba y yo misma me dije no. Si estás o sea, no es posible. De seguro. Fue la historia que acabas de leer que estás pensando estas tonterías. Esto no es cierto, seguro, cuando veas ya no va a haber nada. Y nada más fue tu imaginación, pues entonces me quité la sábana de la cabeza y miré hacia arriba otra vez y las cajas seguían moviendo. Ahí fue donde dije no, esto ya no está bien. Así que salí corriendo y bajé a esperar a mi familia. De seguro llegaron después y no me acuerdo. Esas fueron las cosas más fuertes que pasaron mucho después. Bueno, no tanto, mis padres se divorciaron y yo creo que pues nosotras que íbamos a ser adolescentes, estaba la mera hormona, la mera energía más las vibras del matrimonio de mis padres y mi abuela que la verdad es que su presencia tampoco ayudó al matrimonio de mis padres. En todo eso hizo como una mezcolanza, como un cóctel que hizo que la energía se pusiera así de activa. Yo estaba a punto de empezar la secundaria. Nos cambiamos a otra casa, solamente mi mamá, mi hermana y yo, y ahí vivimos muy contentas. Durante algunos años, yo empecé a la secundaria. Al empezar la secundaria, yo empecé a cambiar un poco, empecé a vestir solo de negro, empecé a oír música de rock. Me pintaba las uñas de egro, los labios de negro. Eso en sí no tiene nada de malo. Los adolescentes están explorando y yo también estaba buscando que me gustaba. No todos tenemos esa el dramático adolescente. La etapa emo no estaba tan extremo, pero sí me estaba yendo mal en la escuela. No me podía concentrar en clases, Tenía algunos problemas. Me estaba yendo muy mal. Lo peor que pasaba era que ya no quería ir a ver a mi abuelita, a la abuelita del lado de mi papá. Era una persona muy piadosa, muy amorosa, Era una señora de esas gorditas que te abraza, que te alimenta, que te llena de amor y yo no soportaba eso por alguna razón no podía ni verla. Me molestaba tanto que me mirara con ojos de amor. Yo fui la primera nieta, siempre fui la consentida y mi abuela me miraba con un amor y yo no lo soportaba, no podía y le decía, Abuelita, no me mires. Así me decía, pero por qué si yo te quiero mucho, le decían no, no me mires Así, Abuelita, no me gusta lo cual eso era lo único extraño al mudarnos a esta casa más pequeña solo las tres. Mi mamá conoció a un vecino que era un caballero muy amable. Siempre nos cuidan mucho él hace hasta la fecha novia de mi mamá. También se estaba divorciando. Su esposa era mala. Le hizo a él una brujería que no salió bien y él, buscando un remedio, llegó con un curandero con un brujo que se llama o se llamaba. No sé si viva aún, Don Alejandro. Don Alejandro vio una foto mía porque platicó con él y le dijo tráeme a esta niña. Un día, Sergio, el novio de mi mamá, nos dijo ay es que Miren pasó esto y Don Alejandro te quiere ver dice que te va a abrir los chacras para que te vaya mejora en la escuela, que te puede hacer una limpia y yo acepté. Dije está bien o con tal de que me vaya mejor en la escuela, porque de veras era muy difícil. Ese día me llevó un día acordado, Me llegó a su pueblo. Era un pueblito muy humilde en las afueras de Toluca. Ni siquiera recuerdo era pasando la maquinita. Para mí era bastante lejos. Me acuerdo que estuvimos hasta dos camiones. Fue un trayecto largo. Cuando llegamos a su casa, él nos estaba esperando un señor muy amable. No recuerdo su cara, pero tenía esa vibra de paz y nos pasó muy amablemente a su despacho al lugar donde trabajaba, que era ahla. En su casa. Era un cuarto que tenía una mesa. Tenía muchas imágenes religiosas por todos lados y lo saludó. Se presentó, me volvió a decir lo mismo. Ah sí, te vamos a hacer una pequeña limpia para que se abran tus chacras y puedas concentrarte mejor en la escuela. Yo dije ccla. Me sentó en una silla. Me dijo no cruzas las piernas, no cruces los brazos y me quedé ahí. Empezó a rezar, me hutó aceite en la frente, me echó incienso movía mucho las manos, me dijo cierra los ojos. Yo cerré los ojos? Por qué no sentí que debiera desafiarlo, a pesar de que era una adolescente furiosa y rebelde y dije no este señor mejor le hago caso, cerré los ojos y ya él hizo su trabajo y listo. Después me dijo que al día siguiente yo tenía que caminar descalza en el pasto como cinco minutos para que todo se siguiera bien. Y yo dije bueno, eso hice Al día siguiente me levanté temprano, me quité los zapatos y caminé por el jardín. La verdad es que me sentí mejor si hubo un cambio físico en mí, o sea, estaba mucho más, mucho más alegre. Ya me dejé de vestir de negro. El rock me sigue gustando a eso. Eso no se me quitó, pero ya no sentía esa molestia de ir a ver a mi abuelita. La volví a ver con mucho gusto. Me encantaba que me mimara y que me hiciera de comer y que me apapachara. Cuando terminé la secundaria, continuó con la preparatoria y empecé con la carrera y ahí ya no pudimos seguir pagando una casa. Así que decidimos regresar a la casa donde vivía antes, a la casa Grande, mi mamá, mi hermana y yo mi hermana y yo recordaba todo lo que había pasado. Ahí, pues, decidimos no dar ninguna oportunidad. Echamos agua, bendita, bendecimos las paredes, prendimos incienso rezamos en cada cuarto y dijimos claramente aquí solo entrar a la luz. Aquí solo hay cosas buenas. Aquí nada malo a cuenta Y ya después de eso, ya no volví a pasar nada, hasta que después conocimos a una nueva amiga y está por buscar más respuestas y acude a un medio y le dice cosas que ningún extraño podía saber. Su historia continúa después de esto, quédate con nosotros. Esta chica. La conocimos en un concierto junto con otras tres amigas, pero ella fue la que mejor nos cayó y con la que mejor nos llevamos. Ella viva en Cuernavaca, así que frecuentemente íbamos a su casa, o ella venía a la nuestra por un fin de semana o durante las vacaciones o siempre que se podía. La íbamos a visitar, o ella venía y ahí fue donde las cosas volvieron a empezar a pasar. En esa época. Nosotros teníamos gatos en la casa. Ella estaba ahí. Me acuerdo que era Navidad, porque estábamos sentadas en la sala con el árbol Navidad. De repente vimos que salió un juguete de los gatos volando por las escaleras, pero en una trayectoria en la que no la pudo haber aventado. Un gato, o sea, un gato patea una cosa cierto o sea la vienta con su patita por las escaleras. Pero este fue como si alguien lo hubiera aguantado, como en catapulta o sea, la trayectoria era una trayectoria diferente. Otra vez nos pasó que estábamos en la cocina, mi amiga y yo desayunando y uno de los gatos iba a entrar en la cocina. Se frenaba de repente, así como en las caricaturas que hasta se detenía y se echó a correr afuera de la cocina. No quiso entrar donde estábamos. Pero lo más fuerte que nos pasó en mi casa fue que en una ocasión estábamos viendo la tele platicando y unos amigos de mi hermana le trajeron serenata. Entonces abrimos la puerta nos dejamos entrar, porque la casa tiene fuera una puerta muy grande. Entonces no podían, así como como tocar en el balco hacia tu balcón o algo o sea. Teníamos que dejarnos entrar. Entraron a la sala. Ahí se sentaron. Le estaban tocando canciones poleros a mi mamá y a mi hermana y la vez yo fuimos a una cocina para hacerle su cafecito. Estábamos calentando el agua, estábamos platicando y de repente nos tocaron en la ventana. Tres veces pum pum pum era de noche. Serían las once de la noche. Mi amiga se quedó de piedra y yo abrí la puerta hacia el patio de atrás y prendí la luz, pensando que alguno de los amigos haciéndose el chistoso, pues se pasó en la oscuridad de la noche. Se pasó por el garage no y no nos quiso asustar por la parte de atrás de la casa, no por el patio de atrás, pero no no era el caso. Entonces mi amiga se quedó muy asustada. No comenté, Pero una cosa de laura es que ella es muy sensible a estas cosas. Desde siempre. Ella está en su casa de repente. Miran la ventana y dice ay yo digo a tu papá y la persona la responde. No. No hay nadie en el jardín. Entonces ella lo que hace es bloquearse. Cuando estaba estudiando la carrera, vivían fuera de Cuernavaca con otros compañeros, compartían una casa y en la casa espantaba a un niño. Ella se bloquea, pero por alguna razón, estando conmigo. Es solo cuando está conmigo las cosas vuelven a pasar. Estando en Cuernavaca. Ahí sí, nos pasaban las cosas en la noche, ahí en casa. De repente pasaba en la tarde o durante el día, pero en casa de ella siempre nos pasaban en la noche. Eran cosas también chiquitas. De repente se prendían la tele, se abría la puerta. Una vez nosotros teníamos unos muñequitos de colección y yo me acuerdo que estábamos cambiándoles de ropa y dejé los zapatos o estábamos sentadas en la cama. No había ninguna manera de que los zapatos se fueran a otro lado. De repente no los encontré. Los puse así junto de mí y cuando volteé ya no estaban los zapatos. Yo ahí sí me enojé porque dije no estas son mis cosas. No te estés metiendo con mis cosas. Yo he escuchado que lo que tienes que decir es decir groserías y decirles que se calmen. No ahí fue donde ya le dije a ver desgraciados no estén quitándome mis cosas, porque me salieron muy caras y son la colección. No, no, no, me gusta que se anden robando lo que no es suyo. En ese momento decidimos volver a buscar los zapatos. Levanté una almohada y ahí estaban. O sea, no había manera, no hay manera que lo explique de verdad, pero bueno encontré mis zapatitos. Años después, cuando habíamos regresado a la Casa Grande, en una ocasión estábamos sentadas en la mesa, estaba mi amiga, la aura, estaba mi mamá, mi hermana y otras amigas y estábamos platicando cosas de terror y de repente, mi hermana dice casualmente ay sí, como ese día que llevamos a luciado en Alejandro para que le quitaran la sombra que traía pegada y yo la que sí. Aparentemente, lo que pasó es que cuando yo nací alguien se murió en el hospital y se me pegó. Era una persona que no se quería morir. Se me pegó. Traía yo una sombra pegada. Cuando no vio de mi mamá. Fue a buscar a alguien que le quitara una maldición que le había hecho su exmujer. Pues, platicando con don Alejandro le enseñó una foto de nosotros y él folk le dijo mira tome esta niña porque tiene algo pegado y eso fue. Él dice que, estando yo en la silla sentada, él vio que la sombra se despegó y se fue hacia el cielo y eso no me lo iban a decir. Eh o sea así y por qué, por qué me guardan secretos. Pero sí sentí un cambio, sobre todo con lo de mi abuelita. No me gustaba que me viera así. Yo siento a lo mejor la sombra. Sabía que mi abuelita la sentía, que la veía, que la podía ver y que decía esa. Eso no me corresponde a mí. Ese amor no es mío y se resistía esta ocasión pues yo ya vivía en Inglaterra. Inicialmente era para ser un doctorado, pero la verdad es que me encontré demasiado difícil. Tuve un momento en el que estaba yo muy desesperada y muy triste. Estaba lejos de mi familia, no estaba estudiando en mi idioma. Tenía un novio, pero no sabía dónde iban las cosas con él. Era muy difícil. No había nada claro y yo no sabía qué iba a pasar. Él no me decía nada. Yo tampoco estaba yo muy desesperada, muy triste. Fui a una tienda esotérica que estaba en el centro. Vendían esas cartas de tarot cristales, velas, libros, adornos, cosas para practicar la magia Wika, boletos, una tienda muy bonita. A veces tenían personas que leían las cartas. Yo, en mi desesperación dije bueno. Voy ahí porque aparte, era bastante caro una sesión de ese tipo en ese momento como estudiante, pues yo no me la podía permitir, pero dije no. No puedo más. Tengo que saber algo, Tengo que saber qué va a pasar con mi vida. Y fui estaba una señorita atendiendo y yo le dije bueno. Si era alguien que me leyera las cartas, me dijo no. En este momento no hay, no está la chica que lee las cartas, pero tenemos un medio si quieres pasar. Y yo dije está bien esperando que no fuera una estafa, sobre todo con tan caros que son las cosas. Y pues ya me siento un muchacho se presentó me dijo mira. Yo soy un medio. Yo lo que hago es hablar con los espíritus que se manifiestan. Si alguien quiere hablar contigo va a llegar y yo voy a poder hablar con ellos. Yo dije bueno, me dice tú, no digas nada. Yo voy a hablar nada más. Ok, estamos sentados. La tienda muy bonita con todo el ambiente y de repente empieza a hablar. Oh Mira, llegó una señora dice que se murió del corazón. Yo lo primero que pensé fue mi abuela, la mamá de mi mamá. Tuvo un tiempo en coma y al final falleció del corazón. Entonces lo primero que pensé fue en ella. Pero no dije nada. Cara de poker, no dije no. No. Esta persona no me dice. Sí, dice que ese muchacho con el que andas es muy buena persona, que sí vale la pena y que te va a dar un anillo pronto. Eso me animo. Dice que tengas cuidado con el auto, te van a tener un accidente, que tengas mucho cuidado con eso y dije bueno, Eso es muy genérico. Después de ese momento, una llanta ponchada cualquier cosa y dices ay ahí está el mensaje, pero bueno, no dije nada. Y el señor continuó. De repente se puso muy serio y dice quién eres, qué quieres. Yo me quedé pues callada y dices que hay una persona aquí que dice que conoce a tu novio, pero no me quiere decir quién es. Y yo dije adiós y él insistía no dime quién eres, qué quieres. Preséntate y dime quién eres. Dice no, no quiere decir quién es. Pero lo único que te puedo decir es que se suicidó. Yo, pues tampoco dije nada. Siguió este diciéndome cosas y luego me dice ay dices lo siento mucho. No sé si tú sabías, pero tuviste un hermanito se murió y yo sí sabía y si, pero está aquí y te quiere decir que está bien y le dije cómo se llamaba. Me dice no entiendo su nombre, pero empieza con c y si eso es algo que yo sabía, mi madre tuvo un embarazo de mola, pero si era niño, ella quería ponerle carlos. Y esas son cosas que, o sea, lo del auto no importa, pero es cómo lo ibas a ver. Yo, viniendo del otro lado del mundo, no había manera, pero sí, eso fue cierto. Ya pasó. Yo le agradecí mucho. Mi abuela me dijo que todo iba a salir bien, que tuviera fe, que este chico era un chico bueno y que iba a darme a un anillo que sí, se iba a comprar una fue conmigo. Eso me satisfizo Y sí, efectivamente, ahorita, ya llevamos quince años de casados tenemos un hijo. O sea muy bien lo del accidente. Sí, pasó se nos rompieron los frenos en un viaje a Alemania y afortunadamente no pasó nada. Sí, fue algo que pudo haber sido muy grave porque era invierno. Entonces los fray no sé, se rompieron de abajo con la carretera resbalosa y sin podernos parar, afortunadamente, no pasó nada. Después, ya platicando con mi marido, ya conociendo lo mejor, en alguna ocasión estaba hablando acerca de sus abuelos, le pregunté y conociste a tu abuelo, al papá de su mamá y me dice no. A él no lo conocí, porque qué se suicidó, ya que qué eso fue años después, O sea, ya que ya que conocía a su familia, ya que teníamos una relación más profunda, ya dice sí, es que tenía muchos dolores de cabeza. Tenían programas muy grandes con migrañas y se colgó. No pudo más. Entonces o sea, son cosas que, como te digo cómo cómo lo puede saber a alguien no es posible cuenta tu historia en terror historias reales, punto com dejar el enlace en la descripción de este episodio. Ahora tenemos Instagram y Facebook busca el podcast por su nombre Terror Historias Reales para compartir más historias. Ahí. Muchas gracias por escuchar. Nos vemos